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Rafael Villaverde, un experto solidario

El voluntariado se configura como una de las opciones para mantener una vida con actividad después de la jubilación y de paso ayudar con nuestro empeño y conocimiento a terceros que lo necesitan. En el caso que nos ocupa, una persona con experiencia empresarial asesora a emprendedores con nuevos proyectos empresariales.

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Ha asesorado a más de 250 emprendedores desde que se jubiló.

Rafael Villaverde tiene 74 años, se licenció en Gestión Comercial y Marketing y ha trabajado durante más de cuarenta años de vida profesional en el campo del marketing, concretamente en la investigación de mercados. Desde 2003 colabora con SECOT (Seniors Españoles para la Cooperación Técnica), una organización sin ánimo de lucro, formada por antiguos empresarios y jubilados expertos en diferentes ramas de la actividad empresarial. Los seniors de SECOT ofrecen su experiencia y conocimientos en gestión empresarial o académica a quienes lo necesitan, normalmente jóvenes emprendedores que inician su andadura empresarial.

Desde 2007, año en el que SECOT puso en marcha su plataforma de asesoramiento online (Asesol), Rafael Villaverde ha llevado a cabo 142 asesorías, a las que habría que añadir otro centenar largo realizado en los años anteriores, desde que se unió a esta ONG en 2003; en total casi 250 asesoramientos a otros tantos emprendedores que le han reportado no pocas satisfacciones.

—  Me hice senior de Secot – cuenta Rafael Villaverde– para tratar de ayudar, gratuitamente, a los emprendedores, orientándoles en su proyecto empresarial. También, para mantenerme activo y actualizado profesionalmente. Y también para tener un buen número de amigos compañeros Seniors. El trabajo en Secot es una experiencia muy gratificante al tratar sobre todo con gente joven, que tienen otra mentalidad, y a los que se puede aportar conocimientos, experiencias y apoyo, al tiempo que se recibe de ellos un “aire fresco” que sienta bien.

Trece años después de acabar su vida profesional activa, la colaboración en SECOT es una parte muy importante en la vida de este antiguo experto, ahora reciclado en un trabajo de voluntariado al que, según indica, le dedica entre 10 y 20 horas semanales, sumando tanto la parte presencial (reuniones con asesorados), como la actividad online o la participación en seminarios de formación, entre otras acciones. Lógicamente, el tiempo de dedicación está condicionado por el número de asesoramientos que se mantienen abiertos y activos, y por las necesidades reales que precisa cada asesorado.

— Sobre todo –afirma—es una actividad que proporciona una gran satisfacción personal, ya que me permite sentirme útil a los demás, a los emprendedores. Ayudarles a que tomen conciencia de lo que significa ser emprendedor y cómo pueden detectar, evaluar y solucionar los problemas que pueden surgir en la puesta en marcha de su proyecto. Abrirles los ojos hacia lo que significa desarrollar una actividad profesional por cuenta propia; los pros y contras que ello tiene.

Para Rafael Villaverde, la actividad de Secot, en la que él colabora activamente, es enormemente útil para los emprendedores que piden ayuda.

— Se trata de hacerles ver si su idea de negocio puede, o no, ser aceptada por su consumidor, por su público objetivo. No siempre lo que proyecta el emprendedor va a tener éxito. Es importante que el emprendedor sepa lo que tiene que invertir y como puede financiarlo, los ingresos que puede conseguir y como así va a cubrir los gastos y obtener, aunque sea a medio plazo, un beneficio económico.

En un tiempo en el que muchas grandes empresas tienden a prescindir prematuramente de sus trabajadores de más edad y mayor experiencia, en una política de reducción de costes que posiblemente va en contra de los propios intereses empresariales a largo plazo, la actividad que desarrollan organizaciones como SECOT, permite a muchas personas mayores, normalmente en uso pleno de sus facultades y con una gran bagaje de experiencia y saber hacer, permanecer activas y lúcidas, sentirse plenamente útiles y ofrecer a la sociedad unos recursos intelectuales que de otra forma se perderían. Rafael Villaverde es un buen ejemplo de ello.

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