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La sabiduría de los ancianos no es un mito

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Un proyecto americano preserva la memoria de los ancianos
El Proyecto Legado es un estudio para el que fueron entrevistados más de 1.500 personas mayores estadounidenses, que recordaron sus experiencias y sus vivencias de toda la vida con el objetivo de que esa sabiduría acumulada fuera útil para las siguientes generaciones.
Un proyecto americano preserva la memoria de los ancianos
El Proyecto Legado es un estudio para el que fueron entrevistados más de 1.500 personas mayores estadounidenses, que recordaron sus experiencias y sus vivencias de toda la vida con el objetivo de que esa sabiduría acumulada fuera útil para las siguientes generaciones.

Si pudiéramos empezar de nuevo y volver a vivir el pasado, seguramente tomaríamos en numerosas ocasiones otras decisiones distintas de las que tomamos en su día. Casi con total seguridad, y a la luz de nuestras experiencias pasadas, estaríamos dispuestos a preocuparnos menos por las cosas materiales, a asumir más riesgos y, seguramente, a disfrutar más de las pequeñas cosas. La sabiduría se adquiere con la experiencia, pero ¿y si no hiciera falta esperar a la vejez para aprender y evitar posibles errores?

Las experiencias de las personas mayores podrían servir a las generaciones posteriores para tomar decisiones acertadas y evitar errores conocidos. La herencia no debería estar formada únicamente por lo material, sino también por lo intangible. Esa fue la tesis del Proyecto Legado, dirigido por el profesor Karl Pillemer, de la Universidad de Cornell en Nueva York. Sobre la base de mil quinientas entrevistas a otras tantas personas de entre 80 y 90 años, el equipo de Pillemer resumió una serie de conclusiones que reunían las experiencias vitales (la sabiduría, en última instancia) de este amplio grupo de ancianos y las enseñanzas que podían extraerse de ellas. Entre las principales enseñanzas de ese trabajo figuran las siguientes recomendaciones, que los ancianos destacaban de sus recuerdos y experiencias:

  • No hay que luchar contra el envejecimiento. Es un proceso irreversible, que antes o después llega a todos; negarlo acaba derivando en comportamientos poco apropiados o, incluso, perjudiciales. Muchos participantes en el estudio coincidieron en afirmar que la vejez está siendo una de las etapas más felices de sus vidas y que no tiene sentido pretender “mantenerse joven” para retrasarla.
  • Hay que tener siempre presente que nuestro tiempo en este mundo es limitado, por lo que debemos aprovecharlo al máximo, sin agobios, tristeza o frustración. No se debe dejar para mañana nada que pueda hacerse hoy, ni en el trabajo, ni en lo personal, ni en el tiempo de ocio. La vida es demasiado corta para pasarla entre quejas y aburrimiento.
  • La felicidad es una elección, no una consecuencia. No es posible controlar todo lo que nos ocurre, pero sí es responsabilidad nuestra la actitud y las reacciones ante los acontecimientos. Hay que aprovechar las oportunidades que se presentan a lo largo de la vida; según el citado estudio, la mayor parte de los arrepentimientos en la vejez tienen más que ver con lo que no hemos hecho que con lo que sí hemos hecho. Evitar las oportunidades, por inseguridad o miedo a los cambios, lleva a que en la vejez nos reprochemos la falta de iniciativa o arrojo. Paradójicamente, los más felices de los entrevistados fueron aquellos que habían tomado decisiones más complicadas en sus vidas.
  • Al envejecer es necesario mantener (o establecer) contactos sociales. Hay que evitar la soledad y el aislamiento; cultivar las relaciones con familiares y amigos, a pesar incluso de las dificultades de movilidad y los problemas de salud. Aprender cosas nuevas y, si es posible, conocer a personas de diferentes edades, participando en cursos, actividades, eventos y redes sociales.
  • Otra recomendación vital es buscar un trabajo que nos guste, aunque no sea el mejor pagado, y en todo caso conformarnos con lo que tenemos. Los entrevistados recomiendan no desaprovechar los malos trabajos, desesperándonos hasta conseguir algo mejor; por el contrario, es preferible afrontar la situación e intentar aprender algo de la experiencia.
  • Para la pervivencia de una relación de pareja es preferible compartir los mismos objetivos. Según se desprende de las entrevistas, lo más importante, al margen de la atracción sexual y romántica, que es efímera, es compartir las mismas metas. No parece cierta por tanto la teoría de que personas distintas se complementan mejor como pareja. En el capítulo de los hijos, los entrevistados se muestran de acuerdo en que su educación depende del tiempo que se les dedica; los hijos mejor educados son aquellos a los que sus padres han dedicado más tiempo.
  • Por último, una mayoría de los entrevistados coinciden en que viajar con la mayor frecuencia posible fue esencial para ampliar sus miras y ver su existencia desde otro ángulo. Según afirman, la recompensa de viajar es tan cuantiosa que los jóvenes deberían tenerlo muy por encima de otras cosas a la hora de gastar el dinero y el tiempo. 

 

La principal conclusión de este estudio es que podemos y debemos aprender gran cantidad de lecciones de las experiencias de los mayores, así como de las enseñanzas que extrajeron de ellas. La sabiduría de la vejez existe, y debe ser aprovechada.

Artículo confeccionado con información del libro “30 lessons for living. Tried and true advice from the wisest American” (Karl Pillemer, Ed. Plume)