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Fernando Cruz, caminando entre dinosaurios

Tiene actualmente 85 años muy bien llevados, y pertenece desde hace 23 a los Voluntarios Culturales Mayores en el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid, a donde llegó en 1993, después de jubilarse y realizar un breve curso de formación para guías de museos en CEATE (Confederación Española de Aulas de la Tercera Edad) que le capacitó para ejercer esta labor de voluntariado, a la que ha dedicado todo su esfuerzo y su ilusión durante dos largas décadas enseñando a todo tipo de visitantes, pero especialmente a escolares, los secretos de uno de los museos más interesantes del país.

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LA NUEVA VIDA DE FERNANDO CRUZ COMO VOLUNTARIO CULTURAL EN EL MUSEO DE CIENCIAS NATURALES

Después de toda una vida de trabajo en la banca, Fernando Cruz se jubiló a principios de los años noventa, con la idea clara de no quedarse metido en casa. “Fue mi esposa la que me habló de los voluntarios culturales de CEATE –afirma–; a mí me pareció muy interesante y lo solicité y fui admitido”. Desde entonces han pasado 23 años, y Fernando es ahora coordinador del grupo de 29 voluntarios mayores que se reparten las visitas guiadas en el Museo de Ciencias Naturales. Cada día explica los secretos y las curiosidades del museo a grupos de escolares en visitas programadas, así como a colectivos de personas procedentes de centros de día de mayores y residencias de mayores. Fernando prefiere las visitas de escolares, “principalmente niños, entre ocho y doce años. Prestan más atención y sus comentarios son altamente agradables y agradecidos”.

“Cada día que pasa me siento más orgulloso con mi “obligación”. –asegura- Y estoy totalmente convencido de que lo que recibo diariamente es mucho más de lo que yo pueda aportar con mi labor”. Su labor, como dice Fernando Cruz con modestia, significa que prácticamente todas las mañanas, entre 10 y 13 horas y de martes a viernes (el museo cierra los lunes), y esporádicamente la mañana de algún sábado, Fernando y los otros guías voluntarios atienden las visitas concertadas. Él, además, se encarga de coordinar a sus compañeros, organizando los turnos y cuidando de que todos los visitantes sean atendidos adecuadamente. Esta actividad se inicia cada año el día 1 de octubre, cuando los colegios empiezan sus programas de actividades, y se mantiene hasta el 31 de mayo.

“Creo que, en estos momentos, debo ser el voluntario en activo más antiguo del programa y, además, el de más edad –afirma- Fui director de banco hasta mi Jubilación y después de apuntarme al programa, mis compañeros y yo fuimos preparados durante unos dos o tres meses, por la actual directora de Programas Públicos del Museo. Como se puede comprender, el día que nos dio la “alternativa” y un grupo para guiar, al menos a mí, me temblaban las piernas”. En 1993, al apuntarse al programa, eligió este Museo, como recuerda ahora “en homenaje a mi padre, que cuando yo tenía entre diez y doce años, todos los domingos a primera hora, me llevaba a Misa y luego al Museo de Ciencias Naturales. Al recorrerlo en la actualidad me trae recuerdos maravillosos”.

Asegura que la principal motivación para llevar a cabo esta actividad es “principalmente, el seguir en activo y pensar que estamos haciendo una labor muy importante hacia los demás. Para mí, al menos, es muy gratificante ver cómo disfrutan estos visitantes, con las explicaciones que reciben y, por otra parte, creo que nosotros nos vemos muy recompensados con todo lo que recibimos, en cariño y atenciones, sobre todo de los niños”.

Asegura que piensa continuar como voluntario cultural mayor mientras pueda y la dirección de CEATE se lo permita. Pero además del museo, Fernando Cruz practica asiduamente la natación: “siempre que puedo, al menos dos veces por semana y por las tardes; también me gusta mucho andar, y lo hago a diario en compañía de mi esposa”. Su consejo para las personas mayores (y él predica con el ejemplo) es que “hay muchos programas de voluntariado, a cual más importante y gratificante, con los que se puede prestar un gran servicio hacia los demás. El tiempo libre de cada uno es un tema sumamente particular e indudablemente cada cual lo disfruta a su manera, pero mi opinión es que todos debemos buscar una actividad que nos estimule y nos permita ser de utilidad. Por ejemplo, yo admiro a los voluntarios que cuidan enfermos; creo tienen un mérito tremendo y que hacen una labor encomiable”.

Más info: http://www.ceate.es/