Inicio Mente Activa Afrontar el d...

Afrontar el duelo

El proceso del duelo ayuda a suavizar la pérdida de un ser querido.

Compartir

El duelo es un proceso activo por el que pasa la persona que ha perdido un ser querido, hasta que es capaz de recolocarse en una vida que continúa sin la persona perdida. La conciencia de la inevitable condición de la vida, es un factor positivo para la estabilidad psíquica en esta circunstancia.

PÁGINA MENTE ACTIVA

El proceso del duelo, en relación con la pérdida definitiva de los seres queridos, marca hitos persistentes en las etapas de la vida. En cierta medida, la vida implica pasar por una sucesión de duelos, acaecidos a lo largo de la infancia, la madurez y la vejez, etapas vitales en las que este proceso se manifiesta de forma distinta. En cualquiera de ellas, si fracasa la elaboración del duelo, se pueden producir perturbaciones psicológicas e, incluso, patológicas.

Numerosos estudios definen las diferentes etapas del duelo, que son muy variables en función de las personas y sus circunstancias, entre ellas la edad. Habitualmente se habla de las fases de rechazo y negación, la de confrontación y la de la acomodación o aceptación, en la que decrece el dolor y se va aprendiendo a vivir sin el fallecido. La duración de las distintas fases temporales es también muy variable y, además, las fases ya superadas pueden reactivarse ante otros duelos, nuevas pérdidas, acontecimientos biográficos e, incluso, reacciones de aniversario.

En algunos casos el duelo puede llegar a convertirse en un problema objeto de atención clínica, cuando los síntomas depresivos característicos de las primeras fases temporales se prolongan más en el tiempo y pueden hacer sospechar la presencia de un duelo patológico, que sería conveniente tratar. Entre las distintas etapas de la vida, en la vejez se produce a menudo una cierta acumulación de pérdidas, tanto internas (de la salud, de autonomía, etc.) como externas. En las personas mayores el duelo más habitual suele ser el ocasionado por la pérdida de la pareja. No obstante, al contrario de lo que suele creerse, la mayoría de las personas mayores son capaces de ajustarse al duelo y adaptarse a la viudez. En general, las personas de edad avanzada han tenido que afrontar múltiples pérdidas a lo largo de su vida y eso puede ayudarles a asumir duelos posteriores.

El filósofo y escritor Fernando Savater, emérito jubilado de 72 años, publicó en 2019 La peor parte (Editorial Ariel), en el que trata de afrontar la muy reciente pérdida de su esposa en unas páginas que finalmente constituyen un esperanzador canto a la vida. Con una prosa cargada de dolor y de añoranza, pero también de recuerdos de una antigua felicidad, Savater afirma, entre otras muchas cosas, que “los días y los años enquistan el dolor, lo esclerotizan, convierten la tumba en pirámide, pero no fertilizan el desierto que la rodea. En algunos casos logran embotar la sensibilidad —lo cual para muchos parece ser suficiente—, pero no cierran la llaga, si es que realmente la hubo”.

El común de los mortales, que no disponen de la creatividad necesaria para dar salida a su dolor a través del arte, el ensayo o la literatura tiene que arbitrar otros mecanismos para superar la pérdida de sus seres queridos. El proceso del duelo pasa por diversas fases y exige realizar distintas tareas; la duración de cada fase y el momento de encarar cada tarea son distintos para cada persona. La primera tarea del duelo es asumir la realidad de la pérdida y permitir que el dolor fluya libremente; la segunda consiste en iniciar, de modo progresivo, la adaptación a la nueva vida sin la persona que ha fallecido; se trata de un empeño difícil ya que las personas tienden a ser complementarios en pareja, con un reparto de tareas que deben ser asumidas en su totalidad por el superviviente.

El duelo debe terminar con el inicio de nuevas actividades y la lenta inversión de energía emocional en otras personas y otras relaciones. Existen talleres y terapias personalizadas para ayudar a afrontarlo mejor cuando sea necesario, tanto entre los profesionales de la psicología como en asociaciones médicas e instituciones. 

Reseña Panorama
Prioridad
93,9 %
Compartir
Artículo anteriorSiempre se puede hacer algo
Artículo siguienteQué podemos hacer