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Volviendo al principio

Centros de día para mantener la independencia

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Después de muchos años de escuela, trabajo y jubilación, llega un momento para muchos mayores donde los centros de día se configuran como la mejor opción para mantener la independencia, paliar los pequeños problemas de autonomía que ha acarreado cumplir años y mantener una red social que permita disfrutar de un envejecimiento activo y saludable el mayor tiempo posible. Para muchos, algo así como volver al colegio.

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De vuelta al cole

La evolución de nuestra sociedad está unida a una serie de mejoras económicas, sociales y sanitarias, que pueden incidir directamente en la mejora de la calidad de vida de las personas. Esto ha propiciado también un aumento importante en la esperanza de vida, algo que probablemente ha tenido mucho que ver con la aparición y desarrollo de los centros de día para mayores, concebidos para prestar asistencia a aquellas personas que van cumpliendo años y que, en muchos de los casos, necesitan un tratamiento preventivo para paliar o enlentecer el deterioro del envejecimiento y, en otros, tratar la aparición de determinadas patologías en sus diferentes fases.

Hasta hace muy poco las residencias se presentaban como única alternativa cuando se alcanzaba una determinada edad y surgían necesidades nuevas de atención para las personas mayores. La estructura familiar también ha cambiado mucho y el soporte que antes daban las familias a sus mayores, no es suficiente en muchos casos y, en otros, ni siquiera es posible, lo que aboca a los mayores a la soledad.

­Los centros de día permiten a las personas mayores continuar viviendo en sus hogares, y pasar buena parte de las horas diurnas en un lugar donde pueden desarrollar diversas actividades, sin depender de la atención que sus familiares no pueden prestarles (por necesidades laborales o de cualquier otra índole). Los centros de día pueden ser privados o depender del tejido sociosanitario local, asociaciones, comunidad, municipio, etc… En todo caso, al igual que sucede con los colegios, existen conciertos con las diferentes administraciones para la subvención total o parcial de sus costes.

La rutina de un centro de día es, en muchos casos, similar a la de un colegio. Un centro de día, normalmente y aún tendiendo a ser de proximidad, cubre las necesidades de transporte para acceder al mismo, con un servicio adaptado y con supervisión en el traslado del domicilio al centro y viceversa. También implica un servicio de alimentación y nutrición, con desayuno, comida y merienda según los casos, sin olvidar la higiene para realizar el aseo personal y baño diario. Y por supuesto, un programa social de actividades recreativas y grupales necesarias para el desarrollo de las personas.

Pero lo que es básico y personalizado en cada caso es un programa preventivo y de mantenimiento del aspecto y físico y mental, con las actividades que sean necesarias y buscando en lo posible la recuperación funcional de las habilidades perdidas por las enfermedades, inmovilidad o asilamiento.

Los centros de día disponen de instalaciones especializadas, acondicionadas para facilitar la movilidad de los mayores, sin barreras arquitectónicas y conformadas por equipos pluridisciplinares de profesionales de la medicina, psicología, nutrición, fisioterapia y otras especialidades dedicados a la prevención, tratamiento y cuidado de los mayores, con el objetivo de que puedan seguir desarrollando con mayor autonomía las actividades de la vida diaria.

Frecuentemente, enfrentarse de nuevo a una rutina de horarios y a un grupo social también nuevo y desconocido, puede generar cierto rechazo; sin embargo, en contrapartida, también es habitual observar la mejoría en habilidades, autonomía y bienestar que se produce en los mayores tras una temporada de adaptación. También son frecuentes los miedos en las familias de los mayores ante los cuidados, sobre todo emocionales, que van a recibir sus familiares. Miedos que, por otra parte, se equilibran con la falta de tiempo y preparación técnica para actuar como cuidadores, aunque se quieran suplir con voluntad y cariño.

Un centro de día, puede ser un lugar donde pasar agradables momentos, realizar entretenidas actividades, mantener charlas amenas con personas de la misma generación e intereses, entablar nuevas amistades y, además, contar con un grupo de profesionales que estarán pendientes de la salud y necesidades de los mayores, con el único objetivo de prevenir y ralentizar en su caso los inevitables problemas que este cumplir muchos años, al que nos estamos acostumbrando, puede traer asociados.

Artículo confeccionado con datos de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología

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