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Urea alta y nutrición

Si el consumo de proteínas es excesivo o los riñones no realizan correctamente su función, la urea se acumula y se eleva su concentración en la sangre. Normalmente, una revisión de la dieta, controlando la ingesta de proteínas, basta para solucionarlo.

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La urea se origina en el hígado, como resultado final de la metabolización de las proteínas, y se elimina en la orina. Si el consumo de proteínas es excesivo o los riñones no realizan correctamente su función, la urea se acumula y se eleva su concentración en la sangre. Esta circunstancia se detecta normalmente en una analítica rutinaria (que señala la desviación respecto a los valores medios) y, aunque es un trastorno que en general se soluciona con facilidad, no se debe subestimar, ya que la urea alta continuada puede provocar la aparición de piedras en el riñón. Normalmente, una revisión de la dieta, controlando la ingesta de proteínas, basta para solucionarlo.

El exceso de urea en la sangre se explica frecuentemente por el elevado consumo de proteínas, pero no por ello debe considerarse un trastorno sin importancia; la uremia, además del aumento en la producción de urea en el hígado, puede significar un peligroso fallo renal de consecuencias muy graves e, incluso, fatales. En este artículo nos centraremos especialmente en las causas derivadas de una dieta hiperproteica, unida a la deshidratación o un consumo insuficiente de agua, recordando siempre que cualquier síntoma debe ser comunicado al médico, que es quien debe decidir la actuación adecuada.

Además de la dieta muy alta en proteínas, también influyen situaciones como beber poca agua, determinados regímenes hiperproteicos para adelgazar, el exceso de ejercicio o la presencia de cálculos renales o enfermedades como cirrosis o gota (producida ésta última por el exceso de ácido úrico en la sangre). Las personas que intentan bajar de peso o aumentar la masa muscular también tienden a llevar dietas altas en proteínas, con las consecuencias que estamos viendo.

El agua es la mejor alternativa para reducir los niveles de urea, ya que ayuda a depurar y a eliminar la urea y otros residuos de proteínas. Al ser excretada en la orina, el mayor consumo de agua favorece la cantidad de líquido eliminada del cuerpo. Del mismo modo, al producir el hígado una mayor cantidad de urea, el riñón debe retener más agua para poder eliminarla, lo que puede ocasionar también algún grado de deshidratación.

El exceso de ejercicio (actividad física muy intensa y durante un tiempo prolongado) también puede ocasionar un incremento de urea en el sistema, ya que la descomposición de proteínas en el hígado se acelera por el esfuerzo. Para disminuir los valores de urea a sus niveles normales será suficiente con practicar ejercicio moderadamente; también en este aspecto es necesario recibir el asesoramiento de expertos, ya que puede ser perjudicial reducir drásticamente la actividad física.

En cuanto a la nutrición, hay que limitar los alimentos demasiados ricos en proteínas, como queso, embutidos, carnes rojas, mariscos, atún, bacalao, merluza, frutos secos, soja. Pero bajo ningún concepto se deben eliminar o reducir arbitrariamente las proteínas de la dieta, ya que la carencia de las proteínas necesarias puede originar una peligrosa anemia. Si bien es cierto que las personas mayores necesitan un menor aporte proteínico que los más jóvenes, la dieta adecuada deberá ser establecida por un profesional de la salud, en función de la edad, peso y estilo de vida del paciente.

Por último, otros factores que pueden favorecer los valores altos de urea son la disminución en la producción de orina debida al agrandamiento de la próstata, infecciones urinarias o inflamación del riñón. Además, enfermedades como la cirrosis y la diabetes o problemas de hipertensión potencian el riesgo de daños en el hígado y los riñones, que pueden favorecer la acumulación de urea en el cuerpo. En general, ante cualquier síntoma o molestia que pueda involucrar al riñón o cambios en el color de la orina, es conveniente acudir inmediatamente al médico.