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Telemedicina: el futuro ya está aquí

La pandemia ha multiplicado en toda España las consultas médicas telefónicas

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La pandemia está suponiendo la consolidación de la telemedicina en España, no solo por el seguimiento telefónico de la evolución de las personas infectadas con la Covid-19, o con síntomas compatibles, que permanecen en sus domicilios, sino un amplio sector de la asistencia sanitaria primaria.

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Telemedicina: el futuro ya está aquí

En un sistema de salud público descentralizado, como el español, la expansión de la telemedicina, basada en las tecnologías de la información y la comunicación, constituye un reto pendiente que en estos días, gracias en parte a las nuevas exigencias derivadas de la grave situación sanitaria, está dando un paso de gigante y modificando los usos y prácticas en el ámbito de la asistencia sanitaria primaria e, incluso, en el de algunas especialidades médicas.

Muchos mayores recuerdan todavía que en su infancia era habitual la visita del médico cuando enfermaba alguien de la familia. No existían los ambulatorios y las consultas privadas eran solo de medicina especializada. Nadie hubiera imaginado un sistema de salud tan sofisticado como el que existe ahora. Quizá por eso puede resultar difícil pensar que el futuro de la atención sanitaria (un futuro cada vez más cercano) será en buena medida una atención a distancia. De momento, en España, la atención primaria con ayuda del teléfono está consiguiendo que miles y miles de pacientes infectados estén siendo tratados y seguidos en sus domicilios sin necesidad de acudir al hospital, evitando el colapso de estos centros.

En este sentido, el Ministerio de Sanidad, en su documento técnico sobre Manejo domiciliario del covid-19, recomienda “potenciar las consultas telefónicas y telemáticas, dejando a criterio del profesional sanitario, tras una primera valoración telefónica, la necesidad de realizar una valoración presencial”. De esta manera, la telemedicina se está convirtiendo en un elemento imprescindible del sistema sanitario, que exige un cambio de cultura por parte de todos los implicados (pacientes y profesionales), al modificar los mecanismos, los roles tradicionales y la forma en que se proporciona la asistencia sanitaria. Un elemento que está demostrando su eficacia y del que no vamos a poder prescindir cuando se recupere la normalidad.

En España, buena parte de las especialidades médicas del sistema público de salud utilizan recursos telemáticos desde hace tiempo. Dermatología, oftalmología o cardiología fueron las especialidades que más pronto incorporaron estas tecnologías, facilitando en principio la colaboración entre los profesionales de atención primaria y la especializada, con iniciativas como el informe a distancia de pruebas diagnósticas o la consulta de casos de pacientes entre profesionales. El paso siguiente, que estamos empezando a vivir ahora, es el de la relación telemática entre médicos y pacientes.

Un paso que supone notables ventajas para unos y otros, ya que evita los desplazamientos innecesarios de los pacientes, reduce los costos y los riesgos asociados con la movilización, disminuye los días de hospitalización de los pacientes; facilita el flujo de la información en y entre las instituciones y la prestación de atención en sitios remotos y aislados. También supone mejoras para el tratamiento y seguimiento de pacientes de edad avanzada, con enfermedades crónicas que requieren tratamiento médico o de rehabilitación a largo plazo, y para aquellos con limitaciones físicas o geográficas para desplazarse, para quienes facilita el seguimiento permanente y garantiza la continuidad en el tratamiento.

El sistema público de salud español tiene ya implementados algunos sistemas de telemedicina, como los casos de teledermatología en varias comunidades autónomas (Asturias, Murcia, Madrid); teleictus, teleoftalmología, teleendocrinología (en Asturias), y telecardiología (en Murcia), entre otros muchos. En Cataluña, por ejemplo, se ha puesto en marcha eConsulta, una herramienta de comunicación digital entre pacientes y sanitarios que complementa la atención presencial; este servicio permite a los ciudadanos enviar consultas en cualquier momento y desde cualquier dispositivo a su médico o enfermera de atención primaria y recibir respuesta en un plazo máximo de 48 horas en días laborables.

Además, en los últimos tiempos han surgido diversas iniciativas de telemedicina (o eSalud, como también se denomina) en el campo de la medicina privada. Aplicaciones que se descargan en el móvil y permiten realizar consultas con un grupo de especialistas sanitarios.

El futuro de la sanidad pasa sin duda por el desarrollo de la eSalud o telemedicina, con una mayor inversión económica en recursos tecnológicos a disposición de los profesionales sanitarios; pero en ningún caso va a suponer la desaparición de la atención médica presencial tal y como la conocemos ahora, ya que la mayor parte de los diagnósticos necesitan el contacto directo médico-paciente para ser fiables. Para que la telemedicina funcione es fundamental que exista una relación previa que genere un marco de comunicación y confianza entre el paciente y su médico.

Artículo confeccionado con información de la Organización Mundial de la Salud, del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social y de mediQuo.com.

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