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Salas multisensoriales: tecnología al servicio de los mayores

La estimulación multisensorial ayuda a conectar con la realidad externa.

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La estimulación sensorial es un instrumento muy eficaz en terapia ocupacional, especialmente en el cuidado de personas con discapacidad y mayores con deterioro cognitivo. Ayuda a mejorar la mente y la psicomotricidad, a través de elementos visuales, auditivos, táctiles, olfativos y gustativos.

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Salas multisensoriales: tecnología al servicio de los mayores

Las salas multisensoriales son espacios interactivos diseñados para el desarrollo de actividades que, a través de los sentidos, permitan estimular a personas con enfermedades neurodegenerativas o con deterioro cognitivo. En ellas, los usuarios tienen la oportunidad de realizar ejercicios orientados a la expresión o uso del lenguaje, la memoria, la concentración, el razonamiento, el fortalecimiento de la musculatura o el control del movimiento.

Surgieron en Holanda en los años 70 del pasado siglo, inicialmente conocidas por la expresión “snoezelen”, unión de dos términos holandeses que significan más o menos  sentir y relajarse o soñar. En la década de los 90 se desarrollaron a nivel terapéutico y de ocio, y a España llegaron a principios de este siglo y desde entonces han ido adquiriendo cada vez más presencia en el ámbito del tratamiento de diversos trastornos, demencias y alteraciones de la conducta.

Se emplean mayoritariamente en centros de terapia ocupacional y escuelas de educación especial, pero constituyen un recurso muy interesante en geriatría, por los múltiples beneficios que suponen para las personas mayores, y cada vez es más habitual su presencia en residencias de mayores y centros de día, que las consideran una alternativa fiable para mejorar la calidad de vida de sus usuarios.

La terapia en salas multisensoriales tiene un papel importante en casos de alzhéimer, demencia o párkinson, porque en todos ellos existe una dificultad por parte del paciente para percibir, comprender o controlar las habilidades psimotrices, aspectos que pueden mejorar la estimulación sensorial, estrechamente relacionada con el desarrollo de la actividad cerebral y de los procesos cognitivos. No obstante, también puede beneficiarse de sus ventajas la población mayor con menor dependencia.

Las salas multisensoriales  permiten experimentar estímulos muy primarios a través de elementos de gran versatilidad, los más comunes entre ellos son: camas de agua con vibración (vibran al compás de la música y proporcionan sensaciones térmicas, equilibrio y relajación, adaptándose a la anatomía del cuerpo); columna de burbujas, que cambian lentamente de color y estimulan la vista y el tacto; paneles de estimulación sonora (mediante efectos visuales y luminosos pueden mejorar la vocalización, controlar la respiración y regular el volumen); cajas de luz ultravioleta, para mejorar la propiocepción (conciencia de la propia posición corporal en el espacio), la comunicación y la motricidad.

Otros elementos de uso frecuente en las distintas actividades son: pulsadores, interruptores o paneles táctiles que activan luces o sonidos; espejos; difusores de aromas, objetos aromatizados, aceites; elementos para la relajación, como colchonetas de vibromasaje, colchones de agua, mecedoras, etc.

Los beneficios de la estimulación multisensorial en las personas mayores son numerosos. Entre ellos hay que destacar que estimulan y mantienen las capacidades sensoriales, fomentan la experimentación y el reconocimiento, y mediante los ejercicios que se ponen en práctica favorecen la concentración y el razonamiento. También se estima que mejoran las capacidades sociales del mayor, disminuyen el estrés y, por lo tanto, mejoran el estado de ánimo, ayudando a que el mayor sepa identificar sus emociones y pueda expresarlas. Por último, pueden mejorar el movimiento y la postura corporal a través de los diferentes ejercicios planificados y favorecen la autoestima y la autonomía.

Artículo confeccionado con información de Envejecimiento en Red