Inicio Salud Retinopatía d...

Retinopatía diabética, un efecto frecuente de la diabetes

Las personas diagnosticadas de diabetes tienen una alta posibilidad de padecer retinopatía diabética, una dolencia que produce lesiones en el tejido retiniano y puede derivar en ceguera.

Compartir

Las personas diagnosticadas de diabetes tienen una alta posibilidad de padecer retinopatía diabética. Esta dolencia puede aparecer a partir de los cinco años desde el diagnóstico, en la diabetes tipo uno, y desde el mismo momento del diagnóstico, en la de tipo dos. La prevalencia varía en función tanto del tipo de diabetes como del tiempo de evolución de la enfermedad; en nuestro país, entre el 50 y el 65 por ciento de los pacientes con diabetes tipo uno y el 20-25 por ciento con diabetes tipo dos, tienen retinopatía diabética, una dolencia que produce lesiones en el tejido retiniano y puede derivar en ceguera.

La retinopatía diabética es una de las complicaciones más graves de la diabetes. De hecho, puede acabar en ceguera si no se detecta y se trata a tiempo. Por eso, es importante que los pacientes diagnosticados de diabetes acudan al oftalmólogo y revisen su vista con cierta frecuencia. A pesar de su importancia, muchos ciudadanos (incluidos pacientes) desconocen los problemas de visión asociados a la diabetes y, especialmente, la retinopatía diabética y su principal complicación, el edema macular diabético.

La retinopatía diabética se caracteriza por los cambios que se producen en los vasos sanguíneos en la retina, que en el curso de la enfermedad pueden inflamarse y dejar escapar fluidos, o incluso taparse completamente. En otros casos, nuevos vasos sanguíneos anormales crecen en la superficie de la retina. Este problema, que dificulta la visión al producir “manchas” oscuras y visión borrosa, afecta generalmente a los dos ojos. Es frecuente que, en los primeros estadios de la enfermedad, los pacientes no sean conscientes de los síntomas, pero a medida que ésta se agrava comienza una progresiva y clara pérdida de visión, que en muchos casos es irreversible.

Cuando los niveles de azúcar en la sangre son muy altos durante largos períodos de tiempo, los vasos sanguíneos que suministran sangre a la retina pueden deteriorarse. Con el tiempo, estos vasos sanguíneos comienzan a filtrar líquidos y grasas, y llegan a producir un edema o hinchazón. Todos estos problemas indican la presencia de una retinopatía diabética en fase inicial, que es conocida como no proliferativa.

La retinopatía diabética no proliferativa (RDNP) es la etapa más temprana de esta enfermedad. Si no se detecta y se lleva a cabo un tratamiento adecuado, la retinopatía diabética se desarrolla y puede entrar en una segunda fase, llamada proliferativa; en la retinopatía diabética proliferativa (RDP) se agrava el deterioro del tejido retiniano y se produce la obstrucción total de los vasos (isquemia), lo que puede desencadenar el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos anormales en la retina (neovascularización) que, sin embargo, no proporcionan a ésta el flujo sanguíneo adecuado. Este proceso puede ocasionar consecuencias muy graves para la visión, como hemorragia vítrea, desprendimiento de la retina y glaucoma neovascular, llegando en casos avanzados a una ceguera irreversible.

La retinopatía diabética tarda años en desarrollarse, por lo que su prevención exige al grupo de riesgo (diabéticos de cualquier tipo) someterse a exámenes oculares con regularidad. Esto es especialmente importante para los pacientes del tipo dos que nunca se hayan sometido a una revisión ocular, ya que es posible que hayan desarrollado la enfermedad aún sin notar los síntomas todavía. Como se ha dicho anteriormente, las personas con diabetes tipo uno deben revisar sus ojos dentro del periodo de cinco años a partir de ser diagnosticados, y luego anualmente. Los del tipo dos deberán hacerlo en el mismo momento del diagnóstico de diabetes, y luego anualmente. Como tantas otras enfermedades, la retinopatía diabética puede ser controlada si se detecta tempranamente. Si es diabético, acuda a su oftalmólogo.

Artículo confeccionado con información de la American Academy of Ophthalmology.

Compartir
Artículo anteriorQué hacer cuando la leche cae mal