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¿Qué me pasa, doctor?

Percibir a nuestro médico especialista como un aliado y preparar adecuadamente nuestra visita a consulta es la clave para convertirnos en pacientes activos, mejorando así los resultados terapéuticos.

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Lamentablemente es frecuente salir de la consulta de nuestro médico especialista, y en ocasiones también del de atención primaria, y darnos cuenta, ya en la escalera, de que no hemos consultado tal cuestión, que nos venía preocupando desde días antes, ni aclarado una duda sobre el tratamiento, la medicación o la evolución de nuestra enfermedad. En una palabra: hemos desaprovechado el tiempo y la oportunidad de dirigirnos al médico, aclarar dudas y plantear opciones.

A esta insatisfacción puede contribuir también el limitado tiempo que los médicos pueden dedicar a cada paciente y el uso de tecnicismos que no siempre comprendemos adecuadamente. A continuación ofrecemos algunos consejos para mejorar las visitas al médico y una cuantas herramientas para optimizar nuestra información y nuestro conocimiento sobre lo que nos pasa.

Las medidas para que nuestra próxima visita al especialista resulte más positiva empiezan antes de la visita, con la preparación de una lista en la que debemos apuntar todas las dudas que podamos albergar. También debemos incluir un resumen de lo acaecido desde la visita anterior (incidencias, mejorías, recaídas, etc.), así como cualquier documentación que pudiera ser relevante para que nuestro médico pueda hacer un mejor diagnóstico y seguimiento.

El médico no dispone de tiempo ilimitado para atender a cada paciente, y no siempre puede tener el mismo grado de empatía o atención. Las cosas que para él están claras o implícitas, por su propio conocimiento,  pueden no estarlo tanto para nosotros. Por ello, durante la visita hay que procurar evitar nuestras divagaciones y formular preguntas directas y concretas, pidiéndole respuestas igualmente claras y evitando el uso de terminología demasiado técnica. No hagamos perder tiempo al médico con comentarios superfluos ni digresiones, pero tampoco desaproveches el tiempo de la visita sin obtener respuestas a nuestras inquietudes. Sobre todo, debemos salir de la consulta teniendo perfectamente claro el tratamiento prescrito: qué pastillas, cuánto tiempo, en qué dosis y cómo se administra. También es importante tener una idea de las expectativas que podemos hacernos respecto a la evolución de nuestra enfermedad y sobre los resultados que es lógico esperar del tratamiento.

Al terminar la visita y antes de abandonar el centro sanitario es conveniente recapitular la información recibida y comprobar que lo tenemos todo perfectamente claro y que tenemos anotadas las cuestiones más fácilmente olvidables (dosis, posologías, duración, etc.). De esta manera, si algo ha quedado en el tintero podemos recabar nuevas informaciones  de las enfermeras o en la farmacia donde adquiramos las medicinas. Como hemos indicado en otras ocasiones, es poco recomendable acudir a los foros de internet para documentarse sobre temas médicos, dada la escasa credibilidad de las opiniones que se pueden encontrar. No obstante, ciertas páginas de internet (sobre todo webs de organizaciones sanitarias) sí pueden ser interesantes para salir de dudas en cuestiones generales. El criterio debe ser buscar aquellas fuentes que ofrezcan rigor y verosimilitud.

En general, puede considerarse un paciente activo y por tanto con más opciones de obtener mejores resultados en el manejo de su salud, si hace una lista de dudas y preguntas antes de visitar a su médico; se informa sobre su enfermedad y busca las fuentes más fiables; pide consejos al médico cuando los necesita; sigue las recomendaciones; sabe a quién recurrir en cada ocasión; conoce su tratamiento y sabe cuáles son sus medicamentos y para qué sirven.