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¿Qué hierbas medicinales tomamos?

El consumo de plantas medicinales, una práctica habitual que ha aumentado en los últimos años, puede estar contraindicado con determinados medicamentos. Consulta a tu médico si las hierbas medicinales que te gustan son las adecuadas.

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El uso de productos de origen vegetal para la prevención, la curación o el alivio de una amplia variedad de síntomas y enfermedades es lo que conocemos como fitoterapia, que forma parte de las llamadas terapias naturales y ha ido en aumento en los últimos años en todo el mundo, frecuentemente combinando su empleo con medicamentos prescritos por los médicos.

La fitoterapia es de uso común en muchos países, como Alemania y Francia, donde está incluida en los listados de medicinas de sus correspondientes sistemas de salud. España, sin embargo, continúa rezagada respecto a estos países, al menos en cuanto al consumo regulado de hierbas medicinales.

Según el Centro de Investigación sobre Fitoterapia (INFITO), el 68 % de los españoles asegura utilizar preparados de plantas medicinales para prevenir o tratar afecciones. El consumo de plantas medicinales obtenidas en la farmacia ha aumentado un 10 % en el último año y las afecciones que más habitualmente se combaten con ellas son el insomnio, y la ansiedad, para las que se emplean la valeriana y la pasiflora o amapola de California, entre otras, cuyo consumo ha crecido un 27 %.

Según datos de INFITO, por norma general las hierbas medicinales se emplean para remediar alteraciones de salud poco relevantes o como tratamiento preventivo, aunque en algunos casos también puedan usarse para cuestiones de mayor importancia. Es frecuente su uso en afecciones para las cuales la medicina convencional tiene recursos menos directos, como en el estreñimiento, los problemas de digestión o el sobrepeso. El uso antiguo de estas plantas (“la abuela ya las tomaba”), el autoconsumo y la creencia equivocada de que “al ser naturales”, no causan perjuicios ni tienen efectos secundarios, son causa de que en muchos casos se consuman de forma indiscriminada y en sustitución de medicamentos convencionales.

Sin embargo, no están exentas de efectos secundarios y pueden provocar interacciones con determinados fármacos. Por esta razón, es necesario que tanto los consumidores como los profesionales sanitarios estén alerta respecto a esta posibilidad, que puede comportar un riesgo para la salud. De igual forma, es frecuente que el consumo de hierbas se solape con el del medicamento empleado para el mismo problema de salud o para otro distinto. En este caso, los elementos activos de la planta pueden interaccionar con el fármaco y causar variaciones en su efecto, como alteraciones en la absorción, distribución, metabolismo o excreción del fármaco.

Así por ejemplo, hay que señalar el caso de la hierba de San Juan o hipérico, un inductor del citocromo P450, que es clave en la metabolización de muchas sustancias. En otros casos, hierbas con propiedades diuréticas podrían interferir con medicamentos para la eliminación renal. También hay que estar alerta ante el consumo de plantas que se puedan solapar con ciertos medicamentos como los anticoagulantes, los usados para la epilepsia, los fármacos para el sida e inmunosupresores, entre otros. De igual forma, estas interacciones pueden tener una gran trascendencia clínica en enfermedades graves o en insuficiencia hepática o renal, así como en personas polimedicadas, en quienes las probabilidades de una interacción aumentan de manera considerable. En este caso, los ancianos tendrían mayor susceptibilidad de sufrirlas.

Por todo ello, tengamos siempre en cuenta que no se trata tanto de prescindir de las plantas medicinales que nos son beneficiosas, como de asegurar, informando y consultándolo con nuestro médico, que no se produce ninguna interacción indeseada ni efecto perjudicial.

Artículo confeccionado con información del Centro de Investigación sobre Fitoterapia (INFITO).