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¿Por qué aumentan los problemas bucodentales con la vejez?

En la salud bucodental de los adultos mayores influyen dos aspectos: el envejecimiento y las condiciones de vida.

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Los principales problemas de salud bucodental en este grupo de edad son las caries dentales no tratadas, las enfermedades de las encías, la pérdida de dientes y los cánceres de boca. Además del envejecimiento, estos problemas dependen de otros factores: genéticos, orgánicos, ambientales, nutricionales, económicos y sociales.

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¿Por qué aumentan los problemas bucodentales con la vejez?

El paso del tiempo produce ciertos cambios en nuestro cuerpo. A medida que envejecemos las células se renuevan más lentamente, los tejidos se vuelven más delgados y pierden elasticidad, los huesos son menos densos y fuertes, y el sistema inmunitario se vuelve más débil, lo que facilita la presencia de infecciones y hace más lenta la curación. Esos procesos afectan a los tejidos y huesos de la boca, que también pueden verse dañados por otros factores ajenos al envejecimiento.

El esmalte dental tiende a desgastarse con la edad, lo que provoca que la dentadura se torne vulnerable a daños y caries, y que las encías se retraigan, dejando al descubierto la raíz del diente, lo que propicia la aparición de infecciones y enfermedades. También la boca reseca es común entre los adultos mayores y origen de enfermedades bucodentales, ya que la saliva juega un papel importante en el mantenimiento de la salud oral. Una causa frecuente es el uso de ciertos medicamentos para la presión arterial alta, el colesterol alto, el dolor y la depresión, que pueden disminuir la cantidad de saliva.

La caries es el daño (normalmente un hueco o fractura) en la superficie o esmalte de un diente y ocurre cuando las bacterias en la boca (la llamada placa) convierten los azúcares y los almidones de los alimentos en ácido, que ataca el esmalte dental. Si no se tratan, pueden extenderse y afectar capas más profundas de los dientes, hasta alcanzar al nervio, lo que conlleva la necesidad de realizar una endodoncia.

Las personas mayores tienen en las encías (periodonto) uno de sus principales puntos débiles. Hay dos razones para ello; por una parte, con la edad las encías tienden a retraerse, lo que implica que el tejido se separa del diente y deja al descubierto la base o la raíz del diente. Esto facilita la acumulación de bacterias y causa inflamación (gingivitis) y caries dentales. Por otra parte, se trata de una afección inicialmente indolora, por lo que es fácil que pase inadvertida hasta una etapa avanzada. Si existe poca higiene bucal, el acúmulo de placas dentobacterianas (sarro) provoca gingivitis y con el tiempo, si no se trata debidamente, puede originar una enfermedad grave, denominada periodontitis, que acaba destruyendo los huesos, las encías y los ligamentos que sostienen los dientes, provocando su pérdida.

Precisamente el edentulismo (pérdida total o parcial de los dientes) es otro de los problemas más comunes de la tercera edad, que afecta a un 20% de los mayores de 65 años (uno de cada cinco). Según la Encuesta de Salud Oral en España 2020, publicada en la revista del Consejo General de Colegios de Odontólogos y Estomatólogos de España, el 21,5% del grupo de edad situado entre 65 y 74 años conservaba menos de 10 dientes y un 7,3% era desdentado total. La pérdida de piezas dentales es la razón principal de que muchas personas de edad avanzada no mastiquen correctamente, lo que puede originar una insuficiente ingesta de nutrientes.

Según estudios de la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades bucodentales, a pesar de poderse prevenir en gran medida, afectan a cerca de 3.500 millones de personas en todo el mundo, especialmente en países de ingresos bajos y medianos. En general estas enfermedades afectan en todos los países a las personas de ingresos más bajos, dado que los tratamientos son caros y el acceso a los servicios de atención de salud bucodental suele ser limitado. La OMS también afirma que la prevalencia de estas enfermedades sigue aumentando, principalmente a causa de la exposición insuficiente al flúor (en el suministro de agua y en los productos de higiene bucodental, como el dentífrico), el consumo excesivo de alimentos ricos en azúcar y el acceso insuficiente a servicios de atención de salud bucodental en la comunidad.

El cuidado de los dientes es fundamental a cualquier edad, pero especialmente al envejecer. Por ello es muy importante seguir unos consejos básicos que permitirán mantener saludables dientes y encías. Entre ellos, además de la visita periódica al especialista (y la limpieza de dientes un par de veces al año), destaca el cepillado (al menos dos veces al día) y el uso diario de hilo dental o cepillos interdentales, así como evitar el tabaco y las bebidas dulces y endulzadas con azúcar. Igualmente, si se toman medicamentos que provoquen resequedad de la boca, es aconsejable probar con otros principios activos (el médico lo decidirá) o recurrir a la saliva artificial y otros productos que ayuden a mantener la boca húmeda. Por último, para prevenir la caries es fundamental una exposición suficiente al flúor, bien por medio del agua potable o la sal, la leche y el dentífrico fluorados.

 Artículo confeccionado con información de MedlinePlus (Biblioteca Nacional de Medicina, EE. UU.), Consejo General de Colegios de Odontólogos y Estomatólogos de España y Organización Mundial de la Salud.