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Oncohematogeriatría. Una disciplina necesaria

Hace años que detrás del cáncer empezó a asomar una nueva realidad para los equipos médicos que abordan esta enfermedad: la atención a las personas mayores. El cáncer está asociado al envejecimiento y en paralelo la expectativa de vida en las sociedades desarrolladas sigue en aumento.

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La medicina del cáncer y la edad
La medicina del cáncer y la edad

Más de 200.000 personas son diagnosticadas anualmente de cáncer en España. Este dato supone, que uno de cada 3 habitantes de nuestro país será diagnosticado de cáncer en algún momento de su vida. El factor de riesgo que más se asocia al desarrollo de cáncer es la edad; cuantos más años vivimos, mayor es la probabilidad de ser diagnosticado de esta enfermedad. La mitad de los nuevos casos de cáncer que se van a diagnosticar en el futuro, se producirán en personas de más de 65 años de edad.

Los cambios fisiológicos que aparecen en el proceso de envejecimiento se asocian a un aumento en el riesgo de padecer cáncer, pero también afectan a la propia actividad tumoral y a la respuesta y tolerancia a los tratamientos. El envejecimiento es, además, un proceso complejo que puede influir en la capacidad de la persona para afrontar la enfermedad y el tratamiento, y afectar a su bienestar, autonomía, sentimientos y emociones.
Además, el envejecimiento no es un proceso homogéneo, no todas las personas envejecen igual. Esto supone que la edad cronológica del paciente no sirve para conocer cómo se va a comportar respecto al tratamiento.
Las decisiones sobre como acometer la enfermedad deben basarse, no solo en la información sobre el proceso oncológico, sino también en la capacidad física y mental, y situación social del paciente para afrontar y tolerar el tratamiento. Ni la edad es suficiente para contraindicar un tratamiento, ni el diagnóstico de cáncer ha de suponer automáticamente la indicación del mismo.
Es fundamental analizar y conocer la situación funcional y física, nutricional, cognitiva, social, síndromes geriátricos, apoyo familiar, consumo de fármacos y comorbilidad, entre otras cuestiones y, dentro de las mismas, el estado psicológico y el estado de ánimo para desarrollar planes de actuación eficaces y adecuados.
A esto hay que añadir los prejuicios que aún persisten respecto a la población mayor, como que el tumor crece más lento, que los pacientes acaban falleciendo por otras causas o que no quieren recibir tratamiento, afirmaciones que en muchos casos no son ciertas.
Otro aspecto fundamental es la importancia de respetar la autonomía del paciente. Es común, probablemente con equivocada intención de protección, que asumamos que la persona mayor no es capaz de tomar decisiones. Hay que respetar su capacidad de decisión y pensar que nosotros seremos como ellos dentro de unos años, y no nos gustaría que se tomaran decisiones sin tener en cuenta nuestro criterio.

La Oncohematogeriatría tiene como objetivo la mejora del cuidado y atención de los cánceres de tejidos sólidos y los cánceres de la sangre, y persigue, sobre todo, cambiar las percepciones erróneas sobre el cáncer en las personas mayores, intentando individualizar en cada paciente sus necesidades, para poder ayudarle y evitar en lo posible efectos secundarios que puedan deteriorar su calidad de vida. Envejecer es un privilegio y el objetivo de la Oncohematogeriatría ha de ser optimizar la atención global que el paciente mayor con cáncer requiere.
Todo paciente oncológico de edad avanzada, excepto aquellos que se encuentran en situación de últimos días o semanas, debe ser evaluado como potencialmente tratable, con intención radical o paliativa, en función de la situación de su tumor, de la expectativa de vida y del estado de salud determinado mediante valoración geriátrica global.
Los pacientes deberían ser valorados para recibir tratamiento por patologías, independientemente de la edad.

 

Artículo confeccionado con información de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología y de la Sociedad Española de Oncología Médica y la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia.

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