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No es bueno estar solo

Aunque se viva sólo en casa, existen numerosas posibilidades para interrelacionarse con otras personas. Los mayores, al estar fuera de la vida laboral lo tienen algo más difícil y por eso hay que forzar la imaginación para buscar nuevas formas de relacionarse y abrirse a los demás.

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Se diga lo que se diga, la soledad, como estado habitual de una persona, no es buena. Quienes viven solos en su casa, al margen de si lo han elegido o no, no pueden evitar el vivir en soledad una serie de horas cada día. Pero existen numerosas posibilidades para interrelacionarse con otras personas el resto del tiempo. Los mayores, al estar fuera de la vida laboral lo tienen algo más difícil y por eso hay que forzar la imaginación para buscar nuevas formas de relacionarse y abrirse a los demás

Para una persona mayor, la soledad conlleva el empobrecimiento progresivo de todos los refuerzos sociales, familiares y culturales; la vulnerabilidad frente a las enfermedades y el deterioro de las funciones intelectuales. La soledad desencadena inestabilidad y sentimientos de indefensión en el anciano, y puede tener graves consecuencias negativas sobre la salud en el plano físico, psicológico y social. Con mucha frecuencia, una soledad “patológica” presenta afecciones como debilidad del sistema inmunológico, dolor de cabeza, problemas de corazón y digestivos, dificultades para dormir, etc. En el terreno psicológico la soledad puede ocasionar baja autoestima, depresión, alcoholismo o, incluso, ideas suicidas.

Sintomáticamente, un porcentaje elevado de personas mayores sanas que viven solas, empiezan a desarrollar síntomas de enfermedad como medio para lograr compañía. El anciano logra su objetivo para evitar la soledad, pero a costa de caer en la enfermedad, aunque ésta tenga un carácter psicosomático.

Salir al paso de la soledad no es exclusivamente una responsabilidad de la persona mayor o de la familia, sino de la sociedad en su conjunto, que debe sensibilizarse ante este problema, generar y desarrollar programas terapéuticos de prevención y control de la soledad y la depresión consiguiente.

La soledad puede combatirse de muchas maneras, dependiendo de cada persona, de sus gustos y su personalidad. Frente a la soledad, un 28 por ciento de las personas mayores ven la televisión, frente a un 23 por ciento que prefiere salir a pasear. Sólo un 5 por ciento de las personas mayores habla con sus vecinos cuando se sienten solas, un 3 por ciento sale de visita o acude a bares y cafeterías y un 2 por ciento acude al hogar del jubilado o a un centro de día. Recursos individuales para vivir estimulado y no sucumbir en la soledad pueden ser los siguientes: actividades domésticas, la televisión, la radio, el retorno o aumento de las prácticas religiosas, las comunicaciones telefónicas, los centros destinados a mayores, la participación en actividades culturales, turísticas o de ocio .
La familia juega un papel fundamental en la lucha contra la soledad del anciano. El papel de abuelo podría ser una muy buena solución para conseguir una mejor relación familiar. Otra opción es la del apadrinamiento de mayores, programas solidarios de personas o familias que hacen compañía a mayores que viven en residencias y cuya red familiar es nula o escasa. Por otra parte, también el propio anciano puede convertirse en voluntario solidario, prestando su atención a otras personas en situación de mayor dependencia, vulnerabilidad o necesidad. En estas actividades, la solidaridad y el deseo de ayudar a otros se vuelve también hacia uno mismo, satisfaciendo la necesidad de sentirse útil en relación con otras personas. Existen numerosas organizaciones que cubren todos estos aspectos y que pueden encontrarse en el apartado de SERVICIOS de esta misma web.

Tener un núcleo de amistades con el que poder intercambiar información, realizar actividades de ocio y tiempo libre puede ser muy importante a la hora de combatir el sentimiento de soledad. Otro recurso interesante es el fomento de las relaciones de vecindad, ya que la mayor proximidad juega a favor de este colectivo incluso frente a los amigos y compañeros.