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La boutique de los abuelos

Desde el clásico tensiómetro o la silla para baño, hasta un sofisticado dispositivo que, conectado al teléfono móvil, ofrece un completo seguimiento de la salud del corazón, el mercado ofrece decenas de gadgets para mejorar la vida de los mayores.

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Desde el clásico tensiómetro o la silla para la bañera, hasta un original artilugio para ponerse los calcetines sin agacharse o un sofisticado dispositivo que, conectado al teléfono móvil, ofrece un completo seguimiento de la salud del corazón, el mercado ofrece decenas de gadgets para mejorar la vida de los mayores.

Las personas mayores, sobre todo las que presentan crecientes niveles de dependencia, han necesitado siempre la ayuda de determinados artículos o complementos (por ejemplo, un clásico bastón) para ayudarse en su vida cotidiana. Son en general dispositivos geriátricos que mejoran la movilidad y la propia seguridad o aparatos que controlan diversos aspectos que afectan a la salud. En otro artículo de MásQueAbuelos se habla de cómo los mayores se están convirtiendo en uno de los grupos de edad que, por sus necesidades específicas y por su solvencia económica, más interés despiertan entre los expertos de marketing, sobre todo en productos relacionados de una u otra forma con la salud.

En efecto, las tiendas on line, las parafarmacias, ortopedias, almacenes de productos médico-geriátricos, etc., presentan un nutrido catálogo de artilugios, más útiles o necesarios unos que otros, dirigidos a limitar los inconvenientes de cumplir años, facilitando la vida prácticamente en todos los órdenes del día a día.

Sin entrar en las grandes operaciones para adaptar el hogar a las necesidades de la tercera edad, como ascensor para escaleras, camas articuladas, platos de ducha seguros, etc., que implican trabajos de reforma, existe una nutrida variedad de productos tan elementales como el tensiómetro, que permite controlar la presión arterial en condiciones idóneas: en casa y con toda la tranquilidad que el control requiere (en el propio hogar, sentado y con todo el tiempo que sea necesario); se compra (entre 30 y 80 euros) en tiendas on line y parafarmacias.  En el ámbito de las ortopedias, hay que destacar los originales utensilios que permiten ponerse los calcetines o la ropa interior sin agacharse ni doblarse. Sencillos y económicos.

Menos económicos, aunque muy útiles para personas de salud delicada, son los sofisticados aparatos electrónicos al servicio de la salud: el Qardio Core es un monitor cardiaco que se conecta al teléfono móvil (a través de Bluetooth) para ofrecer un seguimiento completo de la salud del corazón; con él se obtiene un rastreo electrocardiográfico de precisión médica, además de monitorizar la frecuencia cardiaca, los niveles de estrés, la tasa respiratoria y controlar la actividad. Está indicado para personas con antecedentes de ataques cardíacos o accidentes cerebrovasculares, presión arterial alta, colesterol alto, diabetes y exceso de peso.

El Leotec SOS es un dispositivo que, en caso de necesidad, envía una alerta a un móvil previamente vinculado, que la transmite a una central de alarmas o a otro teléfono específico. Los teléfonos son otros de los grandes protagonistas de este bazar geriátrico, que aprovecha las inacabables posibilidades de los teléfonos inteligentes para mejorar la vida de los mayores. Terminales con numeración de mayor tamaño y contactos limitados y destacados, dispositivos para conectar con números preestablecidos a través de la red Wi-Fi, sistemas de audio preparados para personas con problemas auditivos.

Para que los mayores puedan moverse con libertad y seguridad, Silincode SOS comercializa unas pulseras de silicona que disponen de un código QR que proporciona acceso a los datos personales y médicos de la persona que la lleva puesta: nombre, fotografía, teléfono de contacto en caso de emergencia, alergias, grupo sanguíneo y un largo etcétera. A estos datos se puede acceder fácilmente a través de una aplicación y con un ordenador conectado a Internet.