Inicio Salud La autofagia ...

La autofagia y una vejez sin dolencias

Vivimos más años, pero en las últimas etapas de la vida sufrimos numerosos trastornos por causa de la edad. ¿Es la autofagia la solución o habrá una píldora milagrosa?

Compartir

Una persona que nazca hoy en Europa podría llegar a vivir 83,8 años (si es mujer), pero muy posiblemente en sus últimos años (incluso décadas) podrá ser víctima de diversas enfermedades físicas o mentales causadas por el proceso de envejecimiento, que afectarán negativamente a su calidad de vida.

PÁGINA SALUD

La autofagia y una vejez sin dolencias

El espectacular incremento de la esperanza de vida no está siendo acompañado de una paralela calidad de vida en la vejez. Hay octogenarios con un estado de salud y una forma física envidiables, pero no son todos. Hay toda una serie de dolencias asociadas al envejecimiento: distintos tipos de cáncer, dolencias cardiorrespiratorias y enfermedades que atacan a los órganos internos y a los sistemas circulatorio y nervioso; solamente la demencia (especialmente el alzhéimer) afecta a más de 8,8 millones de personas en la Unión Europea, según datos de la Fundación Pasqual Maragall.

Solucionar este problema se ha convertido en el objetivo de muchas investigaciones científicas, en las que se persigue erradicar el deterioro que el envejecimiento causa en nuestro cuerpo y nuestro cerebro, y que se manifiesta con la aparición de numerosos trastornos que no guardan relación entre sí pero están íntimamente asociados a la senescencia. Recordemos que el término senescencia se refiere al envejecimiento progresivo de las células, que dejan de dividirse (mitosis) pero no mueren y se acumulan en los tejidos, donde causan procesos inflamatorios y lesiones que pueden originar diversos tipos de enfermedades.

Una de estas investigaciones es la llevada a cabo en el proyecto MacroAutophagy and Necrotic Neurodegeneration in Ageing (MANNA, Macroautofagia y Neurodegeneración Necrótica en la Vejez), financiado por la Unión Europea (cordis.europa.eu/project/id/695190) y coordinado por Nektarios Tavernarakis, biocientífico y profesor de la Universidad de Creta (Grecia). El objetivo del estudio no es tanto aumentar los años de vida como lograr una mayor calidad de vida en la vejez; en otras palabras: entender y remediar las causas del deterioro celular y prolongar los años de buena salud de las personas.

Como otros muchos estudios, el proyecto MANNA basa sus investigaciones en la autofagia, un proceso biológico en el que las células sanas destruyen el material celular defectuoso y eliminan así los componentes innecesarios o dañados. Al envejecer, la autofagia pierde eficacia y la limpieza celular se ralentiza, lo que desencadena la aparición de fallos, inflamaciones y necrosis celular.

El objetivo de este proyecto se centra en mejorar la autofagia y evitar su mal funcionamiento en la vejez. Sabemos que, cuando se reduce la ingesta de calorías, las células dejan de recibir glucosa y deben empezar a consumir sus reservas con el fin de generar la energía necesaria para mantener las funciones vitales. Esto podría hacernos pensar que comer menos activa el proceso de autofagia, que elimina las células dañadas, pero eso es un proceso que sucede entre especies no humanas (gusanos, moscas…), entre nosotros las cosas no son tan claras.

Reseña Panorama
prioridad
99.9 %
Compartir
Artículo anteriorPILAR: “LO MEJOR DE LA VEJEZ ES LA SIESTA”
Artículo siguienteVisión 2020: El derecho a ver