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Ictus: la rapidez es vida

Más de 100.000 personas sufrirán un ictus este mismo año en España. La rapidez del tratamiento es vital para la supervivencia y la gravedad de las secuelas. Ante cualquier sospecha de ictus, llame al 112.

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Más de 100.000 personas sufrirán un ictus este mismo año en España. El ictus ocurre cuando uno de los vasos que lleva sangre al cerebro se rompe o se obtura, lo que interrumpe el flujo sanguíneo y produce un daño en el tejido cerebral. La rapidez del tratamiento es vital para asegurar la supervivencia y evitar la aparición de graves secuelas. Ante cualquier sospecha de ictus, llame al 112.

Actualmente el ictus es la segunda causa de muerte en España, y la primera entre las mujeres. De acuerdo con las estadísticas, uno de cada seis españoles sufrirá un ictus a lo largo de su vida. De la rapidez con que esta enfermedad se detecte, se diagnostique y se trate dependerá la supervivencia tras el ataque y la gravedad de las secuelas que puedan aparecer. Los expertos calculan que un periodo de 4 horas y media entre la aparición del ictus y el inicio del tratamiento ofrece un pronóstico mucho más positivo para esta enfermedad.

El ictus cerebral es un trastorno del flujo sanguíneo cerebral, que ocurre de repente y puede ocasionar daños de diversa gravedad en el tejido cerebral, con las consiguientes secuelas (algunas irreversibles), e incluso ser causa de la muerte. El ictus se puede producir por taponamiento de un vaso a causa de un trombo o por rotura de éste, con la consiguiente hemorragia. Alrededor de un 15 por ciento de los ictus son hemorrágicos, lo que implica una mayor dificultad para su tratamiento. Además de ser una de las principales causas de mortalidad en España, el ictus es origen del mayor número de discapacitados permanentes en la edad adulta, precisamente por la gravedad de muchas de sus secuelas.

La identificación inmediata de los síntomas del ictus es crucial, primero para salvar la vida y después para conseguir las menores secuelas posibles. Se ha demostrado que los pacientes tratados a tiempo logran una recuperación casi total o con muy pocas consecuencias. Los hospitales más importantes de España han desarrollado un protocolo, denominado Código Ictus, que permite mejorar y aligerar los procedimientos de actuación mediante el reconocimiento precoz de los síntomas, ya incluso durante el traslado al hospital del enfermo por los servicios de emergencia. De ahí que sea fundamental la rapidez para dar aviso al 112 y anunciar ya en la llamada la posibilidad de un ictus.

Pero, ¿cómo reconocer los síntomas del esta enfermedad? La primera y más importante pista es que los síntomas se manifiestan de forma brusca. Entre los más frecuentes figuran los siguientes: pérdida de fuerza y sensibilidad en brazo y pierna, que también puede afectar a la cara (se tuerce la boca); dificultad para hablar o entender el lenguaje; alteración en la visión: visión doble o pérdida total o parcial de la visión; sensación de mareo, inestabilidad para caminar y dificultad para mantenerse de pie. Ocasionalmente, dolor intenso de cabeza.

Si con estos síntomas  existe la sospecha de que se está produciendo un ictus, los familiares, cuidadores o personas cercanas al paciente deben avisar al 112 para que éste sea trasladado lo más rápido posible a un hospital con atención neurológica. Se estima que casi un tercio de los pacientes que sufren un ictus podría salvar su vida o librarse de graves secuelas si fuera atendido de forma rápida en las unidades específicas. En este sentido es importante evitar el traslado en vehículo particular.

El ictus cerebral es más frecuente a partir de los 55 años y su riesgo aumenta con la edad, aunque también puede ocurrir en personas jóvenes e, incluso, en niños. Lo más importante: recordar siempre que, con el ictus, el tiempo es vida.

Artículo confeccionado con información de la Organización Mundial de la Salud.