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Estreñimiento, ¿problema o excesiva preocupación?

Un problema muy común, que complica mucho la vida de las personas mayores. Las claves para resolverlo o paliarlo están en los hábitos saludables, la dieta adecuada y el ejercicio.

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Aunque es difícil conocer la prevalencia real del estreñimiento, ya que no todas las personas aquejadas por él acuden al médico, los estudios realizados indican que entre el 2 y el 12 por 100 de las personas mayores de 65 padecen este síndrome, que se eleva al 80 % entre quienes viven en instituciones. En general el estreñimiento se define por una defecación poco frecuente (menos de tres veces a la semana) y por un esfuerzo excesivo durante el acto (en más del 25% de las defecaciones).

Muchas personas tienen una idea poco clara de lo que se considera normal en el ritmo intestinal, por lo que pueden considerar que padecen estreñimiento sin ser cierto. El término “esfuerzo excesivo” puede ser igualmente confuso, porque está además condicionado por diversas circunstancias que pueden variar. De hecho, una persona que lo padece puede sufrirlo de forma ocasional cuando se produce un cambio en los hábitos de vida (viajes, cambio de dieta, trauma emocional), por lo que su causalidad se asocia en estos casos a un síntoma y no a una enfermedad orgánica. Según los expertos el estreñimiento o constipación , del latín “constipare” que se traduce como cerrar o apretar afecta a un elevado porcentaje de personas mayores, por lo que prevenir y en algunos casos incluso remediar, puede ser posible mediante la concienciación en hábitos de vida saludables.

Aunque no se trata propiamente de una enfermedad, está considerado como uno de los principales síndromes geriátricos, ya que tiene una prevalencia elevada y afecta a la calidad de vida de los mayores que lo sufren, pero, los expertos también coinciden en señalar que existe una preocupación a menudo obsesiva de las sociedades occidentales por los hábitos defecatorios.

En las personas mayores la causa más común de estreñimiento es la de tipo fisiológico y los factores más comunes para llegar a padecerlo son la inmovilidad, deshidratación y/o dieta baja en fibra, así como la polimedicación, y muy especialmente el uso excesivo de laxantes; en este sentido, entre un 30 y un 50% de los ancianos consumen laxantes habitual o esporádicamente.

Es importante que este grupo de personas conozca y lleve a cabo hábitos iniciales no farmacológicos mediante una dieta rica en fibra , hidratación diaria (uno a dos litros al día)  y práctica de ejercicio.

Solo se recomienda llegar a los laxantes o solución farmacológica cuando, tras un período de tiempo razonable, las medidas no farmacológicas han sido insuficientes.

Vemos de nuevo como dieta y ejercicio junto con una buena educación en el hábito diario serían, según los expertos, suficientes para tener una función intestinal normal en esta franja de edad.

Una dieta adaptada para personas mayores debería contener unos veinte o cuarenta gramos de fibra diaria, teniendo en cuenta que un exceso también podría ser contraproducente y de ahí la importancia de que sean el especialista  quien determine la cantidad adecuada.

Algunos de los alimentos con mayor contenido en fibra  son los cereales integrales, los frutos secos (tostados no fritos), verduras como las judías verdes, espinacas , las habas y guisantes, frutas como la pera y el plátano, legumbres, el pan y arroz integral, pasas y ciruelas también llamados laxantes naturales etc,

Si después de un tiempo de uso de estas medidas el estreñimiento persiste es recomendable acudir al especialista para descartar otras patologías.

Artículo confeccionado con información de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, Elsevier e Instituto Gerontológico.

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