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El fantasma de la osteoporosis

Deteriora silenciosamente el sistema óseo, sobre todo en mujeres.

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La Organización Mundial de la Salud (OMS) definió la osteoporosis como una enfermedad del sistema esquelético, caracterizada por una disminución de la masa ósea y un deterioro de la microarquitectura del tejido óseo, que incrementa la fragilidad del mismo y aumenta el riesgo de fractura.

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El fantasma de la osteoporosis

La masa ósea del adulto alcanza su valor máximo aproximadamente a los 35 años; a partir de los 40 años se inicia una lenta reducción de la densidad de masa ósea en ambos sexos, aunque con mayor incidencia entre las mujeres especialmente a partir de la menopausia. Cuando la pérdida progresiva de masa ósea supera la media, se habla de osteoporosis, una enfermedad que actualmente afecta en España a cerca de dos millones de mujeres.

La prevalencia de esta enfermedad aumenta con la edad, de forma que a partir de los 50 años afecta a una de cada cuatro mujeres postmenopáusicas (25%), un porcentaje que se eleva al 40% en edades comprendidas entre los 70 y 79 años. Sin embargo, la osteoporosis solo afecta al 11% de los hombres. Una de las principales consecuencias de esta enfermedad es el elevado riesgo de fracturas; el número total de fracturas osteoporóticas en España (2017) superó los 330.000 casos, una cifra que aumenta de forma imparable a causa sobre todo de la mayor longevidad de las personas.

Se la conoce como la enfermedad silenciosa porque no suele presentar ningún síntoma hasta que aparecen las fracturas, en muchos casos espontáneas (sin golpe previo directo); las localizaciones más frecuentes de las fracturas por fragilidad son la columna vertebral, la cadera, la muñeca y el húmero proximal (extremo superior).

La aparición de fracturas espontáneas y la sospecha de fragilidad ósea deben avisarnos de la posibilidad de padecer esta enfermedad, en la que también pueden influir otros factores de riesgo, como antecedentes familiares, edad avanzada, bajo peso, tratamiento continuado con corticoides, tabaquismo o consumo de alcohol. También es importante un correcto diagnóstico tras la primera sospecha, ya que en ocasiones en lugar de osteoporosis detrás de esta sospechosa fragilidad en lugar de la osteoporosis puede estar el mieloma múltiple o el cáncer de próstata, por ejemplo.

Según la definición de la OMS, la osteoporosis se define por dos características: la cantidad (densidad) de masa ósea y la fragilidad ósea. De las dos sólo la primera puede ser medida mediante una densitometría ósea, que es la prueba médica que se tiene en cuenta para el diagnóstico de esta enfermedad. De acuerdo con los valores de densidad de masa ósea (DMO) se establecieron cuatro categorías: normal, osteopenia, osteoporosis y osteoporosis grave o establecida (cuando aparecen las fracturas).

Como la densidad ósea disminuye con la edad, la osteoporosis y la paralela incidencia de fracturas aumenta exponencialmente y llega a ser un problema alarmante en la tercera edad, tanto por su prevalencia como por la morbimortalidad que ocasiona. La llamada osteoporosis senil se detecta  en algunas mujeres y varones de más de 70 años, y en ella intervienen también factores como el sedentarismo (o la inmovilización), la peor absorción intestinal de calcio, la baja exposición solar y los trastornos nutricionales que ocasionan déficit de vitamina D e hiperparatiroidismo secundario.

Llegar a una edad avanzada con la máxima masa ósea posible es un objetivo que se debería plantear a lo largo de toda la vida y especialmente en la juventud, que es el período en el que los huesos logran su mayor densidad y resistencia. No obstante, a cualquier edad se pueden seguir unas pautas que ayuden a frenar el deterioro óseo. Así, el ejercicio físico, la ingesta de calcio (1.200 mgr/día), vitamina D (800 UI/día) y la toma de proteína para el mantenimiento de la masa muscular son imprescindibles. El especialista médico deberá valorar también la necesidad de recetar medicamentos específicos para la osteoporosis, que funcionan retrasando la pérdida de hueso existente o promoviendo nuevo crecimiento óseo. Todo ello, lógicamente, bajo un estricto control médico.

 

Artículo confeccionado con información de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Instituto de Salud Carlos III y la Mayo Clinic.

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