Inicio Salud Disfagia: ¡Cu...

Disfagia: ¡Cuidado, no te atragantes!

Disfagia es la dificultad o imposibilidad de realizar correctamente la deglución.Quienes la padecen, tanto de sólidos como de líquidos, pueden sufrir riesgo de atragantamiento y dificultades para la correcta nutrición e hidratación.

Compartir

Para algunas personas, masticar y tragar cualquier alimento puede llegar a ser un grave problema. Sin embargo, como la disfagia en sí misma no se define como una patología, sino que se considera parte de la sintomatología de otras enfermedades, es habitual que este problema pase desapercibido, a pesar de afectar casi al 60 por ciento de los ancianos que viven en instituciones geriátricas.

Masticar y deglutir son operaciones aparentemente sencillas que las personas realizamos de forma casi automática; no obstante, la deglución es un proceso fisiológico muy complejo en el que intervienen más de dos decenas de músculos y que requiere una buena coordinación neuromuscular. Aunque no existen estudios específicos, se estima que la disfagia afecta al 22 por ciento de las personas que viven en sus domicilios, al 60 por ciento de residentes en instituciones geriátricas y a un 13 por ciento de los adultos ingresados en hospitales, porcentaje que se eleva al 50 por ciento para el grupo de edad superior a 70 años.

El proceso de la deglución empieza en la masticación de los alimentos y termina cuando el bolo alimenticio llega al estómago. La disfagia de sólidos se caracteriza por una dificultad en la preparación oral del bolo, o en el tránsito de alimentos y líquidos desde la boca hasta el estómago. En la garganta, el conducto que proviene de boca y nariz se divide en dos, dirigidos respectivamente a la zona respiratoria (a través de la laringe y la tráquea) y a la zona digestiva, con el esófago y el estómago. Un complejo mecanismo de huesos, cartílagos y músculos abre y cierra conductos, según se respire o se trague. Cualquier fallo en este mecanismo o en los movimientos peristálticos del esófago, que llevan la comida al estómago, pueden producir consecuencias muy negativas (ahogamiento, desnutrición, etc.) y una pérdida importante de calidad de vida. La disfagia es en muchos casos consecuencia directa de enfermedades neurológicas (ictus, párkinson, esclerosis…), pero en otras muchas ocasiones deriva sencillamente de las dificultades fisiológicas que se producen con el envejecimiento.

La consecuencia en ambos casos es que muchas personas que la padecen acaban por reducir la ingesta de líquidos por miedo a atragantarse (con el consiguiente riesgo de deshidratación) o recurrir a papillas y alimentos preparados para bebés, que pueden causar malnutrición.

En algunos casos la disfagia se puede corregir parcial o totalmente mediante la alteración de la dieta; este cambio de la dieta puede consistir en añadir espesantes a la comida y a los líquidos, también es posible el aprendizaje de nuevas formas de comer y masticar que reduzcan el riesgo de aspiración. Con menor frecuencia, las personas con una discapacidad más grave pueden requerir cirugía o la inserción de sondas de alimentación.

La principal estrategia a seguir ante una disfagia de líquidos, es modificar la viscosidad de dichos alimentos o bebidas mediante técnicas de espesamiento o gelificación, como el agua gelificada que hidrata pero se toma con cuchara. En la disfagia de sólidos la estrategia será la contraria: modificar la textura de los alimentos suavizando su consistencia de forma mecánica, en un proceso que vadesde la sencilla elección de alimentos de fácil masticación y deglución hasta la dieta mecánicamente manipulada o triturada. En cualquier caso, siempre es necesario consultar al especialista y seguir cuidadosamente sus indicaciones. Cada cierto tiempo será conveniente realizar una revisión del grado de disfagia y la adaptación a la dieta, para comprobar que es la adecuada y que el paciente mantiene un estado nutricional correcto.

Artículo confeccionado con información del Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares (NINDS, por sus siglas en inglés).