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¡Cuidado, no te caigas!

Si ya has cumplido los 65 años, tienes un 30 por ciento de probabilidades de sufrir una caída peligrosa en este año 2017. Según estudios de la Organización Mundial de la Salud (OMS), casi un tercio de las personas mayores de 65 años se cae al menos una vez al año y, de este porcentaje, un 20 por ciento necesita atención médica. Los problemas de visión y de oído, la inseguridad que produce el temor a caerse, los síntomas depresivos, la discapacidad básica y ciertas enfermedades crónicas, son variables independientes que incrementan la posibilidad de sufrir una caída.

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UNO DE CADA CUATRO MAYORES SUFRE AL MENOS UNA CAÍDA AL AÑO

Alrededor del 30 por ciento de las personas sanas que sobrepasa los 65 años sufre caídas al menos una vez al año, porcentaje que asciende al 50 por ciento entre la población que reside en instituciones para la tercera edad. Según los estudios realizados, uno de cada cinco ancianos que sufren una caída precisa atención médica, mientras que en el 5 por ciento de los casos se produce una fractura. Para muchos ancianos, caerse puede ser un paso hacia la muerte, ya que las caídas pueden provocar consecuencias muy graves para la salud.

Por otra parte, cuanto mayor es la persona, más crecen las probabilidades de caída y los riesgos derivados. Esto es debido especialmente a que en el proceso natural de envejecimiento se presenta una progresiva descalcificación en los huesos, lo que hace que cualquier tipo de golpe tenga unas consecuencias mucho más graves que en las personas más jóvenes. Mientras que para jóvenes y adultos una caída es sólo un accidente, para los mayores supone realmente una expresión del estado de salud y del deterioro derivado de la edad. Muchas personas mayores desarrollan alteraciones de balance y equilibrio y comienzan a caminar con mayor lentitud e inseguridad, lo que de forma paralela incrementa el riesgo de caerse. El problema a estas edades no es tanto la caída en sí misma, como las consecuencias, especialmente la tan temida fractura de cadera.

Los ancianos son quienes corren mayor riesgo de muerte o lesión grave por caídas y, como hemos visto, el riesgo aumenta con la edad. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre el 20 y el 30 por ciento de las personas mayores que se caen sufren lesiones moderadas o graves, tales como hematomas, fracturas de cadera o traumatismos craneoencefálicos. La magnitud del riesgo puede deberse, al menos en parte, a los trastornos físicos, sensoriales y cognitivos relacionados con el envejecimiento, así como a la falta de adaptación del entorno a las necesidades de la población de edad avanzada.

También son significativos en las personas mayores, en relación con este problema, los efectos colaterales de los medicamentos (sobre todo la polimedicación), la inactividad física y la pérdida de equilibrio. Para reducir el riesgo de caídas es importante aumentar los controles periódicos, especialmente optométricos y del funcionamiento correcto del sistema vestibular y auditivo, que garantizan un buen control del equilibrio. Igualmente, la identificación de los factores de riesgo (examen y modificación de la medicación, tratamiento de la hipotensión, administración de suplementos de calcio y vitamina D, etc.); la prescripción de dispositivos asistenciales apropiados para paliar los problemas físicos y sensoriales; el fortalecimiento muscular y la realización de ejercicios de equilibrio (Tai-chi, Chi-kung, etc.); el uso de protectores de la cadera en personas con riesgo de este tipo de fractura.

La caída es un factor básico que deteriora las actividades de la vida diaria en las personas mayores; diversos estudios señalan que la recuperación tras una caída se ve determinada por el nivel de independencia previo al suceso. Por otra parte, la prevalencia en las caídas de personas mayores es bastante elevada; aproximadamente la mitad de quienes han sufrido una caída volverán a caerse en el plazo de un año. De forma significativa, el temor a caer de las personas que han sufrido una caída, constituye uno de los mayores factores de riesgo para este problema.

Artículo confeccionado con información de la Organización Mundial de la Salud y la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología.