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Conservar la mente en forma

Estimular nuestra mente es una garantía de salud.

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Con la edad se producen cambios en la mente que, en la mayoría de los casos, implican más tiempo para aprender cosas nuevas y una memoria más frágil. Lo que no se usa, se acaba estropeando. Así, del mismo modo que si no hacemos ejercicio acabamos perdiendo movilidad, si no entrenamos nuestras capacidades mentales, éstas acabarán reduciéndose.

PÁGINA SALUD

Podemos estar seguros de que, con entrenamiento y hábitos saludables, nuestras capacidades pueden mantenerse en forma. Conforme pasan los años, conseguir que la mente siga siendo ágil y despierta es un objetivo que a todos nos gustaría conseguir. Con el paso de los años, lo más normal es que se vayan perdiendo algunas capacidades y, de manera especialmente llamativa, la memoria. Estas pérdidas suelen consistir en olvidar cosas normales del día a día, como dónde se han dejado las llaves o el mando de la tele, o también fallos en acciones automáticas, como dudar si se apagó el gas o se cerró el grifo; pero lo más típico es olvidar los nombres de personas, cosas o lugares, aún teniéndolos “en la punta de la lengua”, mientras se recuerdan perfectamente hechos y nombres de 40 años antes.

Si nos sentimos identificados con estas situaciones, es importante recordar que aunque son normales, esto no significa que no haya que hacer nada cuando aparecen los síntomas. Si no ejercitamos la mente, cada vez tendremos más dificultades.

Aunque estemos jubilados y las obligaciones domésticas y familiares se hayan reducido, hay muchas formas, de mantener en forma la mente en el día a día: leer, escribir, conversar, coser, jugar a las cartas u ocuparse de asuntos personales como el papeleo del banco o la correspondencia. Además, en la mayoría de las ciudades existe la posibilidad de hacer talleres de mantenimiento de la mente en centros de jubilados, centros sociales, ayuntamientos, etc. No hace falta saber mucho para ir a estas clases, que se adaptarán a los niveles y necesidades de cada uno.

Otra propuesta interesante puede ser decidirse por aprender cosas nuevas y, en ese sentido, nada mejor que lanzarse a las nuevas tecnologías, que nos pueden facilitar mucha interacción social y ofrecer multitud de recursos para aprender y entretenernos. Nunca es tarde para aprender y las nuevas tecnologías cada vez son más intuitivas y asequibles. También existen multitud de cursos y talleres para mayores que pueden facilitar el aprendizaje y el acceso a estos recursos tan útiles.

Igualmente puede ser muy útil interesarse por las actividades culturales, de ocio, museos, etc. Cosas que quizá nunca tuvimos tiempo de hacer o de ver cuando éramos más jóvenes y que, además de disfrutarlas ahora, pueden convertirse en otra ayuda para mantener una mente activa. Igual que conservar y cultivar las relaciones con los demás: charlar, escuchar, interesarse por otros tiene efectos beneficiosos para nuestro bienestar, nuestra salud y también para la mente. En general, todo lo que sea mantener la curiosidad y las ganas de aprender puede ser una ayuda.

Está suficientemente demostrado que para retrasar el deterioro general y mejorar la salud mental es fundamental el ejercicio y la nutrición, así como controlar la tensión, el colesterol y la diabetes, manteniendo hábitos saludables y evitando el tabaco y el consumo excesivo de alcohol. Sin embargo, si por alguna razón pensamos que nuestros fallos y pérdidas ya no son tan normales o estamos preocupados por alguna otra cosa relacionada con el funcionamiento mental, no hay que dudarlo: CONSULTAR al MÉDICO.

La demencia no es el paso siguiente de las pérdidas de memoria que acabamos de comentar. Además, generalmente no es uno mismo el que se da cuenta de que le están pasando estas cosas, sino las personas más cercanas. No obstante, si uno mismo o las personas del entorno encuentran que la memoria, atención o capacidad de razonar, están sufriendo un deterioro, nunca está de más realizar una consulta con el médico. Hay muchos trastornos de la mente que son transitorios o que mejoran mucho con medicamentos y realización de ejercicios.

En cualquier caso, hagamos lo que está en nuestra mano. Cuidemos nuestra mente. Merece la pena.

Artículo confeccionado con información de la OMS y la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología.

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