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Cambio climático: “haberlo, haylo”

La OMS insta a los países a proteger la salud contra el cambio climático

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El cambio climático, según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ya está provocando decenas de miles de defunciones cada año, especialmente entre adultos mayores, debido sobre todo a la degradación de la calidad del aire y los fenómenos meteorológicos extremos, como las olas de calor y las inundaciones.

SALUD

Cambio climático: “haberlo, haylo”

Con el cambio climático pasa como con las meigas, hay quienes lo viven como una inevitable pesadilla apocalíptica mientras otros miran para otro lado y se limitan a negarlo, pero parece claro que, como suele decirse, “haberlo, haylo” y más pronto que tarde habrá que acometerlo. Concretamente, la OMS estima que solamente en 2012 murieron unos 7 millones de personas por enfermedades relacionadas con la contaminación del aire, lo que convierte este fenómeno en el mayor riesgo para la salud medioambiental. Las personas mayores, sobre todo en los países industrializados, son uno de los colectivos más afectados por este fenómeno.

El cambio climático puede sonar como algo muy lejano, pero todos padecemos sus efectos en nuestro país, especialmente los debidos a los gases de efecto invernadero, causantes de la creciente subida de la temperatura media. El cambio climático es toda alteración de las condiciones meteorológicas promedio habituales de una zona o región que, como sucede actualmente con la temperatura, se alarga durante un prolongado periodo. El cambio climático influye en el aire que respiramos, el agua que bebemos y los alimentos que consumimos; también genera eventos extremos del clima, como inundaciones, sequías e incendios forestales.

Todos estos impactos influyen en la salud humana, sobre todo en los mayores, que son especialmente vulnerables a los mismos. Las previsiones de los expertos apuntan a que el cambio climático incrementará los incidentes de calor extremo, con el consiguiente aumento de las temperaturas, que pueden intensificar el riesgo de enfermedad y muerte en las personas mayores, en especial en aquellas que tienen insuficiencia cardíaca congestiva, diabetes y otras enfermedades crónicas que aumentan la sensibilidad al calor.

El cambio climático interviene igualmente en la frecuencia e intensidad de algunos fenómenos climáticos, como las inundaciones (relacionadas con las lluvias fuertes, los huracanes y las tormentas costeras), las sequías y los incendios forestales. Estadísticamente, los mayores tienen más probabilidades de sufrir impactos en la salud física y mental por estas causas, igual que las personas que tienen alguna discapacidad, enfermedades crónicas, o quienes viven en residencias para mayores o en establecimientos de vida asistida.

La mala calidad del aire o contaminación del aire es posiblemente uno de los efectos del cambio climático más nocivos para los ancianos; empeora los trastornos respiratorios (asma y enfermedad pulmonar obstructiva crónica, EPOC), y también puede influir en el riesgo de ataques cardíacos, en especial en quienes padecen diabetes o son obesos. Los patrones cambiantes del clima y los incendios forestales (más intensos y frecuentes) también intensifican la contaminación, el polvo y el humo en el aire. Por otra parte, la subida de las temperaturas facilita la formación de ozono a nivel del suelo y puede prolongar la duración de la temporada de alérgenos.

Las previsiones sobre los efectos del cambio climático a medio y largo plazo presentan un escenario futuro preocupante, sobre todo si se unen a las expectativas de crecimiento del número de personas mayores en todo el mundo, que prevén un aumento del 100% de la población de 65 años o más de aquí a 2050. En otras palabras, un empeoramiento de las condiciones climatológicas unido a un crecimiento de la población más vulnerable.

Estas circunstancias hacen imperiosa la necesidad de desarrollar planes de prevención, que nos permitan protegernos de los peores efectos del cambio climático. Entre otras iniciativas orientadas a este fin hay que destacar la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, también conocida como COP25, que se celebró en Madrid a finales de 2019. La conferencia coincidió con la publicación de datos que muestran que la emergencia climática empeora cada día y tiene efectos negativos sobre las vidas de las personas en todos los rincones del planeta.

Esta iniciativa de Naciones Unidas se dirige a concienciar a todos los países sobre la necesidad de  adoptar medidas firmes para afrontar el cambio climático y, al mismo tiempo, proteger y promover la salud, para alcanzar una vida más sana para todas las personas. Entre estas medidas figuran acciones como el cambio a fuentes de energía más limpias, el uso del transporte público, ahorro energético, caminar y andar en bicicleta, cosas en las que todos podemos poner nuestro granito de arena.

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