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Atención a la salud bucodental

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El cuidado de la boca es básico para que esté limpia, hidratada y libre de infecciones. Una buena salud bucodental exige, principalmente, evitar la mala alimentación, el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol y la falta de higiene bucodental. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, casi el 100 por cien de la población adulta mundial tiene caries dentales, mientras que entre el 15 y el 20 por ciento de los adultos de edad media padecen enfermedades periodontales graves.

Según afirma la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud bucodental se puede definir, sencillamente, como la ausencia de dolor orofacial, cáncer de boca o de garganta, infecciones y llagas bucales, enfermedades periodontales (de las encías), caries, pérdida de dientes y otras enfermedades y trastornos que pueden afectar a las capacidades y funciones de los seres humanos en las que interviene la boca (morder, masticar, hablar, sonreír, etc.). Si la higiene y la atención bucodental es básica a cualquier edad, lo es mucho más en las personas de edad avanzada; según la OMS, alrededor del 30 por ciento de la población mundial, con edades comprendidas entre los 65 y los 74 años, no tiene dientes naturales, dato que da idea de la enorme incidencia de los trastornos bucodentales.

Las enfermedades bucodentales más frecuentes son la caries, las afecciones periodontales (de las encías), el cáncer de boca, las enfermedades infecciosas bucodentales, los traumatismos físicos y las lesiones congénitas. Por ejemplo, la incidencia del cáncer de boca oscila en la mayoría de los países entre 1 y 10 casos por cada cien mil habitantes; el tabaco y el alcohol son dos factores causales importantes y su prevalencia es relativamente mayor en hombres, personas mayores y personas con bajo nivel educativo y de renta. También hay que señalar que algunos de los medicamentos que se emplean en el tratamiento por quimioterapia del mieloma pueden originar diversos trastornos bucales, especialmente inflamaciones y ulceraciones del epitelio bucal.

Es importante indicar así mismo, que las afecciones bucodentales suelen ir asociadas a enfermedades crónicas. La mala higiene de la boca también constituye un factor de riesgo para el padecimiento de estas enfermedades.

La prevención y el tratamiento de las enfermedades bucodentales son básicos para reducir su incidencia y atajar los factores de riesgo comunes. Entre las más importantes citaremos la reducción de la ingesta de azúcares y una alimentación bien equilibrada para prevenir la caries dental y la pérdida prematura de dientes; el consumo de frutas y verduras, que protege contra el cáncer de boca y las periodontopatías (problemas en las encías); igualmente,  dejar de fumar y reducir el consumo de alcohol.

Las caries dentales pueden prevenirse manteniendo de forma constante una baja concentración de fluoruro en la cavidad bucal (fluoración del agua de bebida, de la sal, la leche, los colutorios o la pasta dentífrica). El elevado coste de los tratamientos odontológicos puede paliarse aplicando medidas eficaces de prevención.

Otras medidas preventivas recomendables son lavarse los dientes al menos dos veces al día, cepillando con suavidad alrededor de las encías; mantener la boca fresca e hidratada e intentar beber al menos tres litros de líquidos al día; mantener limpia la dentadura postiza; inspeccionar la boca a diario e informar al médico de cualquier cambio; realizar enjuagues bucales frecuentes.

Cuando se padece un mieloma, es de vital importancia prestar especial atención al cuidado de la boca ya que, a causa de algunos tratamientos comunes, se puede ser más propenso a diversos problemas, como irritaciones, inflamaciones, encías sangrantes y sequedad. En estos casos puede ser que el sistema inmune esté debilitado, lo que implica mayor riesgo de infecciones.

Artículo confeccionado con información de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la Asociación Española de Afectados por Linfoma, Mieloma y Leucemia (AEAL)