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¡ALARMA, DEPRESIÓN!

Una enfermedad difícil de detectar pero cuando aparecen sus síntomas hay que estar muy atento: todo va peor con la depresión y, aunque no es directamente mortal, es difícil calcular en qué medida incide sobre muchas enfermedades y cuántas veces desemboca en la muerte.

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Alguien definió la depresión como estar en un pozo oscuro una noche sin luna. Es una enfermedad difícil de detectar y, erróneamente, muchos creen que ni siquiera es una enfermedad; pero cuando aparecen sus síntomas hay que estar muy atento: todo va peor con la depresión y, aunque no es directamente mortal, es difícil calcular en qué medida incide sobre muchas enfermedades y cuántas veces desemboca en la muerte. Las personas mayores constituyen uno de los principales grupos de riesgo de esta esquiva dolencia.

Bajo el lema Hablemos de la depresión, la Organización Mundial de la Salud (OMS) dedicó el pasado Día Mundial de la Salud 2017 (celebrado el 7 de abril) a esta dolencia, que constituye uno de los trastornos mentales más frecuentes y afecta a más de 300 millones de personas en el mundo. Según la define la OMS, la depresión afecta a personas de todas las edades y condiciones sociales y de todos los países; provoca angustia mental y afecta a la capacidad de las personas para llevar a cabo incluso las tareas cotidianas más simples, lo que tiene en ocasiones efectos nefastos sobre las relaciones con la familia y los amigos y sobre la capacidad de ganarse la vida. En el peor de los casos, la depresión puede provocar el suicidio.

Aunque puede aquejar a cualquier persona, la OMS señala tres grupos de edad afectados de manera desproporcionada: los jóvenes de 15 a 24 años, las mujeres en edad de procrear (especialmente tras el nacimiento de un hijo) y las personas de edad avanzada (más de 60 años). Se caracteriza por una tristeza persistente y por la pérdida de interés e incapacidad para llevar a cabo las actividades cotidianas (incluso las de ocio y esparcimiento). Además, las personas con depresión suelen presentar varios de los siguientes síntomas: pérdida de energía; cambios en el apetito; necesidad de dormir más o menos de lo normal; ansiedad; disminución de la concentración; indecisión; inquietud; sentimiento de inutilidad, culpabilidad o desesperanza; y pensamientos de autolesión o suicidio.

La depresión es habitual entre las personas de edad avanzada; “estar deprimido” es una sensación relativamente frecuente, por lo que generalmente se pasa por alto y las personas afectadas no suelen recibir la ayuda necesaria (de parientes o amigos) ni el tratamiento profesional adecuado. Sin embargo, un estado de depresión permanente (mantenida durante al menos dos semanas) constituye un claro indicio y un serio motivo de preocupación. La depresión entre los mayores suele ir asociada a deterioro y afecciones físicas (cardiopatías, hipertensión, diabetes o dolor crónico, etc.); limitación de los recursos financieros; acontecimientos vitales difíciles, como la pérdida de la pareja; y a una disminución de la capacidad para hacer cosas que antes se podían hacer. Además, los sentimientos de desesperanza y aislamiento, que suelen alentar ideas suicidas, son más frecuentes entre las personas mayores, en especial aquellas con discapacidades o que están recluidas en residencias de ancianos. También puede causar hábitos alimenticios que acaben resultando en obesidad o, por el contrario, provocar una pérdida considerable del apetito y la reducción de niveles de energía, lo que puede ocasionar un trastorno conocido como anorexia geriátrica.

No obstante, la depresión se puede prevenir y tratar. Una mejor comprensión de qué es la depresión y de cómo puede prevenirse y tratarse contribuirá a reducir la estigmatización asociada a la enfermedad y conllevará un aumento del número de personas que piden ayuda. El tratamiento suele consistir en terapia de conversación, medicación antidepresiva o una combinación de ambos métodos. Y sobre todo hay que evitar el gran fantasma de la depresión: la soledad.

Artículo confeccionado con información de la Organización Mundial de la Salud.