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Acuérdate de tu próstata

A partir de los cincuenta años, no te olvides de tu próstata. El cáncer de próstata, uno de los más frecuentes en el hombre, y la hiperplasia de próstata benigna (aumento de tamaño) son problemas que con una sencilla prevención y atención médica se pueden minimizar en muchos casos. No te olvides de tu próstata.

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A PARTIR DE LOS 50, NO TE OLVIDES DE TU PROSTATA

El cáncer de próstata es uno de los más frecuentes en el hombre. Según SEOM (Sociedad Española de Oncología Médica) representa aproximadamente el 20 por ciento de los casos, aunque su índice de mortalidad es relativamente bajo.

Esto es así porque con una detección precoz y un tratamiento y controles adecuados el pronóstico puede ser bastante bueno y la supervivencia y calidad de vida también. No obstante, hay que tener muy presente que, a partir de los cincuenta, el riesgo de sufrir problemas en la próstata, como la hiperplasia benigna (HPB) y el cáncer de próstata son altos. Existen suficientes mecanismos para valorarlos de forma sencilla, como el tacto rectal y el análisis en sangre del PSA, por lo que es conveniente no olvidarse de la próstata y, sobre todo si hay síntomas, ponerse en manos de los profesionales y hacerse revisiones periódicas. Es la forma más sencilla y eficaz de evitar problemas que pueden llegar a tener difícil solución.

Pero ¿qué es la próstata? La próstata es una pequeña glándula localizada en la salida de la vejiga, rodeando a la uretra, que tiene múltiples funciones, la más conocida entre ellas es la secreción glandular, fundamental para los espermatozoides durante la eyaculación.

Los síntomas (molestias) que puede producir una próstata agrandada están casi todos relacionados con la actividad urinaria, porque al aumentar de tamaño oprime la uretra y complica esta función. Así, las continuas ganas de orinar (por encima de ocho veces al día), la incontinencia, la urgencia incontrolable y la nicturia (levantarse por las noches a orinar) son algunos de los síntomas más frecuentes.

Estos síntomas pueden afectar mucho a la calidad de vida y son indicios que deben dirigirnos al médico de asistencia primaria o al urólogo. La hiperplasia benigna, que está casi siempre detrás de estos síntomas, es muy frecuente: por encima del 50 por ciento en edades entre cincuenta y sesenta años, y el 80 por ciento por encima de ochenta años. Además, se puede tratar con buenos resultados y no tiene porqué convertirse en un cáncer de próstata.

En la valoración diagnóstica, se incluye el tacto rectal, la analítica de sangre y orina, la ecografía urológica, las técnicas urodinámicas, los isótopos radioactivos y la determinación en sangre del PSA (Prostátic Specific Antigen). El PSA es un marcador prostático de actividad, en el que debe sospecharse la existencia de una neoformación prostática maligna en varones.

La buena noticia es que se pueden hacer muchas cosas para mejorar los síntomas y evitar la progresión del problema. Desde el cambio de hábitos relativos al ejercicio y la alimentación, hasta el uso de fármacos de diferente etiología e incluso de la cirugía, son muchas las opciones de que disponen los terapeutas para resolver estos problemas. Dejarlos para mañana nunca es la solución, de modo que si tienes más de 50 años, acuérdate de tu próstata, y acuérdate todos los años, porque deberás ponerte en manos de tus médicos y hacerte revisiones periódicas.

Artículo confeccionado con información de la Sociedad Española de Oncología Médica y la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología.