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Actúa frente a la depresión

Hacer frente a la depresión es posible y necesario.

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Según los psicólogos, la clave para prevenir la depresión está en la capacidad para adaptarnos a las distintas fases de la vida, siendo capaces de disfrutarlas plenamente. Pero, ¿cómo hacer esto?

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Actúa frente a la depresión

Es frecuente la idea de que lo normal es que los mayores se depriman. Esta forma de pensar conduce a que, en muchas ocasiones, la depresión no se diagnostique ni se trate adecuadamente.

En las personas mayores, la depresión se encuentra muy influida por circunstancias relacionadas con la pérdida de seres queridos, de relaciones sociales, desconexión con el mundo actual, traslados de domicilio, pérdida de salud y de capacidad física o mental. Pero en definitiva es una enfermedad como cualquier otra y existen profesionales y tratamientos adecuados para manejarla.

Según un estudio delInstituto de Ciencias de la Salud, de La Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, la prevalencia de síntomas depresivos en las personas mayores de 64 años, es del 19,7%.

Los síntomas depresivos más frecuentes son de sobra conocidos: perdida de interés, sentimientos de tristeza, falta de concentración, problemas de sueño, cansancio, indecisión, mal humor, sentimientos de inutilidad o culpabilidad, pero también pueden aparecer síntomas físicos, como dolores generalizados, de cabeza, problemas digestivos, sexuales u otros.

Para intentar evitar la depresión pese a los avatares de la vida es preciso aprovechar las oportunidades que nuestra actividad cotidiana nos va ofreciendo, para continuar disfrutando y enriqueciéndonos, independientemente de la edad. Algunas cosas básicas que se pueden hacer son mantener la actividad de la mente, mantenerse informado, realizar actividades sencillas que agraden y, si es posible, compartidas y sobre todo mantener y cuidar las relaciones sociales y familiares y, si se presenta la oportunidad, hacer nuevos amigos. O sea, mantenerse activo y conectado con el mundo.

Lo que nunca hay que hacer es banalizar y normalizar la situación achacándola a la edad, aislarse y evitar las relaciones y menos aún, no pedir ayuda pensando que estos problemas se resuelven solos y que al médico no se va por una cosa así.

Muy al contrario. Es muy conveniente acudir al médico de atención primaria o al psicólogo y, si el problema no se resuelve, también es probable que al paciente le deriven al psiquiatra. Cada persona precisa un tratamiento diferente y afortunadamente hay muchas opciones disponibles. Hay que seguir los consejos e indicaciones del médico y tener paciencia. Estos problemas son a veces lentos de evolución y también es frecuente sufrir recaídas. Si esto sucede y aunque se pueda pensar que se conoce el tratamiento, lo mejor es acudir al profesional que le ha tratado en ocasiones anteriores.

Actuar por cuenta propia puede conducir a errores que nos pueden perjudicar.

Si es un familiar el que sufre de depresión hay que armarse de compresión y mostrar siempre apoyo y seguridad. Permitir que afloren el llanto y las emociones y estar atento a cualquier pensamiento o actividad positivos para mostrar reconocimiento y dejar claros los avances. Y, sobre todo, no insistir ni presionar para que cambie o mejore. Sólo conseguiremos que se sienta culpable.

En todo caso, no hay que desanimarse; mejor mantener la calma y ser pacientes. Sobre todo, seguir las indicaciones de los profesionales sanitarios que nos atiendan. Vencer la depresión es posible, independientemente de la edad. Y merece la pena.

Artículo confeccionado con información de la Organización Mundial de la SaludPrograma de Envejecimiento y Curso de la Vida.

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