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¿Qué ventajas aporta realmente la dieta nórdica?

La dieta nórdica se basa en el consumo de cereales enteros, sin refinar, fruta y, por supuesto, vegetales. Propone comer más pescado que carne y, al mismo tiempo, pretende evitar por completo las grasas saturadas. Pero, ¿es realmente diferente de la dieta mediterránea?

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Se dice que los nórdicos son más altos, más delgados y más rubios que los europeos del Sur, pero por ejemplo en España,  tenemos una esperanza de vida mayor . Tampoco parece claro que coman mejor gracias a la dieta nórdica, popularizada en todo el mundo desde que la Organización Mundial de la Salud (OMS)la recomendara en un informe en 2018.

Los nutricionistas y profesionales de la salud siempre han observado con interés la gastronomía de los países escandinavos (Dinamarca, Suecia, Noruega, Finlandia e Islandia), a causa de la menor incidencia de la obesidad entre sus habitantes. Este interés se incrementó a raíz de la difusión del informe de la OMS en el que se afirma que tanto la dieta mediterránea como la nórdica ayudan a reducir la incidencia de enfermedades crónicas, como las cardiovasculares, embolias y diabetes, así como algunos tipos de cáncer, que con frecuencia están relacionados con la obesidad.

La dieta nórdica propone comer verduras, legumbres, semillas, granos enteros, nueces, pescados grasos, mariscos, frutos rojos y canola (aceite de colza). Con moderación, huevos, queso, yogur, carne de caza y, excepcionalmente, carnes rojas (menos carne, pero de mejor calidad). También hay que evitar en lo posible el azúcar en cualquiera de sus formas, así como los alimentos procesados, aditivos y comida rápida. En otras palabras, favorecer los alimentos de temporada y cocinar más en casa.

Los alimentos imprescindibles de la dieta nórdica son vegetales de hoja verde y de raíz (coles, brócoli, remolachas o zanahorias); bayas y frutas del bosque (frambuesas, fresas, arándanos, moras); avena, centeno y cebada, es decir, cereales de grano entero, sin refinar y fuente de carbohidratos saludables. Las harinas y el pan deben ser 100% integrales y proceder de este tipo de cereales. El pescado es uno de los alimentos principales de esta dieta, especialmente pescados grasos como el salmón, el atún, la caballa o el arenque, que ofrecen importantes aportes de omega 3, además de vitaminas; la recomendación de la dieta es consumir pescado varias veces a la semana. Por el contrario, la dieta limita la ingesta de carne, recomendando sobre todo la procedente de la caza.

Uno de los elementos distintivos de la dieta nórdica es el uso mayoritario del aceite de canola o colza, que contiene menos cantidad de grasa saturada y más cantidad de grasa omega-3 que los aceites para cocinar más comunes. La canola se introdujo en los países escandinavos en los años 1980, para sustituir a la mantequilla que se usaba hasta entonces. No obstante, no hay evidencias de que la colza sea más sana que el aceite de oliva típico de nuestra dieta mediterránea.

Los principios que rigen la dieta de los países escandinavos no son muy distintos de los que definen la gastronomía del sur de Europa; difieren sobre todo los alimentos que incluye, por evidentes razones geográficas, climáticas y culturales. Tal vez las mayores diferencias se encuentren no tanto en los alimentos y productos utilizados, sino en la actitud de los individuos respecto a la alimentación. La dieta nórdica tiene mucho que ver con la idiosincrasia y el estilo de vida de los habitantes de estos países, más preocupados por la ecología y el cuidado del medio ambiente que sus vecinos del Sur. Quizá sea eso, más que sus productos de temporada, lo que podríamos imitar aquí.