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Falsedades en la alimentación y nutrición de los mayores

Aplicando la guía de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), desmontamos aquí algunos errores y falsedades muy comunes relacionados con la alimentación y nutrición saludable de los mayores.

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Llamamos alimentación al proceso de saciar el hambre ingiriendo los alimentos que tenemos a nuestro alcance o que más nos gustan; podemos alimentarnos con un kilo de pasteles o con una fuente de verdura hervida al vapor: nosotros elegimos. En la nutrición, sin embargo, no interviene nuestra voluntad; es un proceso fisiológico a través del cual el organismo transforma en energía los nutrientes de los alimentos.

Tanto sobre la alimentación como sobre la nutrición existen numerosos errores, que repasamos seguidamente:

  • Los colectivos con mayores ingresos son los mejor alimentados.

Una dieta puede tener buena presentación, tener buen sabor y ser equilibrada en nutrientes, con un coste razonable y no necesariamente elevado. 

  • Las ensaladillas, mahonesas, etc., mejoran de un día para otro.

Al contrario, aumenta el riesgo de contaminación por la proliferación de gérmenes

  • Consumir yogur cuando se toman antibióticos es malo.

Esto es falso, ya que el yogur, entre otros aspectos, ayuda a recuperar la flora intestinal, especialmente aquellos que contienen lactobacillus o bifidobacterias.

  • Las conservas caseras, son las que mayores propiedades nutricionales poseen.

Falso, ya que son las que mayor riesgo de contaminación y proliferación de gérmenes presentan por la falta de aplicación de procesos industriales adecuados.

  • Las personas mayores precisan menor consumo de agua.

No es cierto. Existe consenso científico en que los mayores sanos deben ingerir en torno a dos litros y medio de líquidos totales al día (agua potable o mineral, zumos, caldos, infusiones, agua de los alimentos, etc.).

  • El consumo de cebolla contribuye a la longevidad.

Lo único que está comprobado es que mejora el colesterol sanguíneo.

  • Debemos eliminar los hidratos de carbono de la dieta para perder peso.

Nunca deben eliminarse los hidratos de carbono de la dieta. Lo que se recomienda es reducir o evitar los hidratos de carbono simples, de fácil absorción, como el azúcar, los dulces, los pasteles, los caramelos, las gaseosas, los refrescos, etc.

  • Los huevos de tonalidad rosada contienen más nutrientes que los blancos.

Falso. El color de los huevos no varía su contenido en nutrientes.

  • Los adultos, y sobre todo los mayores, no necesitan tomar leche.

La leche es importante en todas las etapas de la vida, por su aporte de proteínas y calcio. En los mayores se recomiendan 3-4 raciones al día de lácteos, utilizando leche semi o desnatada, si puede ser suplementada en vitaminas liposolubles (A, D, E y K).

  • El aceite de oliva no engorda.

Esto es falso, ya que contiene la misma cantidad de calorías que otros aceites. La diferencia radica en el tipo de grasa que tiene, pues son grasas monoinsaturadas que evitan la ateroesclerosis y, por tanto, es muy beneficioso, pero no se debe abusar de su consumo, pues en exceso puede producir acumulación de calorías, que se traduce en exceso de peso.

  • La gelatina es muy nutritiva para los mayores.

La gelatina no es muy nutritiva, ya que una porción aporta aproximadamente la misma cantidad de energía que un vaso de refresco. 

  • Los caldos, sopas y consomés tienen un alto valor nutritivo.

Su contenido fundamental es el agua, que no aporta ningún nutriente. Son los ingredientes añadidos (carne, pescado, cereales, menestra, tubérculos, etc.) y la cantidad utilizada, los que le dan mayor o menor valor energético y de nutrientes a los caldos.

  • El chocolate dietético no engorda.

Esto es falso, puesto que tiene más calorías que el chocolate normal, ya que sustituye azúcares por grasas.

  • No se debe cocinar con vino.

Esto es falso, siempre que se utilice con moderación, pues permite utilizar menos sal, y además el alcohol desaparece con la cocción.

  • Las bajas temperaturas ayudan a conservar los alimentos.

Esto no siempre es cierto. Hay alimentos, como por ejemplo la sandía, que toman mal sabor por debajo de 2 ºC; las manzanas se ennegrecen a 1 ºC, y a los plátanos, limones y tomates les cambia el color y se deprime la piel por debajo de los 10 ºC.

 

Artículo confeccionado con información de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG).