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El mito de la copa de vino diaria

Los beneficios de la copa de vino al día sólo son ciertos a nivel estadístico

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Unos dicen que es beneficioso, y aportan razones científicas, otros lo niegan, y esgrimen las suyas, con igual peso. En la duda, ¿qué hacer? Cada caso es distinto e intervienen muchos factores (nutrición, genética, edad, sexo, etc.). El médico le podrá dar una respuesta, aunque a lo mejor no le gusta.

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El mito de la copa de vino diaria La cosa empezó a principios del siglo XIX, cuando un científico irlandés, Samuel Black, observó que los franceses sufrían menos ataques al corazón que los ingleses y otros europeos, y eso a pesar de que su dieta era mucho más rica en grasas saturadas (quesos, foie, etc.). Black bautizó su descubrimiento como la “paradoja francesa” y lo atribuyó a los efectos beneficiosos del vino tinto, que los galos engullían con notable alegría.

La teoría de la copa de vino tinto al día se popularizó a partir de 1991, después de que un programa de TV estadounidense rescatara la vieja idea de Samuel Black y la industria vinícola la hiciera suya con entusiasmo. Los beneficios del consumo moderado de vino, especialmente tinto, alcanzaron categoría de verdad revelada y surgieron por doquier teorías más o menos científicas que demostraban las virtudes de ciertos componentes del vino, como el resveratrol y los polifenoles y flavonoides. Si una copa de vino reducía el colesterol, ¿qué no podría hacer media botellita?, se dijo el personal.

El contrapunto lo puso poco después la mismísima Organización Mundial de la Salud, para quien un poco de alcohol ya es mucho alcohol. La OMS no entró a opinar sobre los beneficios del vino tinto (que en todo caso estarían también en su materia prima, la uva), sino que se limitó a recordar que el alcohol es causante del 6% de las muertes anuales en todo el mundo y que beber, aunque sea poco, aumenta el riesgo de cáncer y deteriora el funcionamiento de algunos órganos, especialmente el hígado.

Para la OMS, un consumo de 20 a 40 gramos diarios de alcohol en mujeres, y de 40 a 60 diarios en varones, ya es un consumo de riesgo. Superar esos niveles se considera consumo perjudicial. Pero, ¿cuántos gramos de alcohol hay en una copa de vino? Tomando una botella normal de 750 ml de vino de 13 grados, se calcula que una copa (alrededor de 150 ml) podría contener 15,6 gr de alcohol puro.

Frente a la aparentemente consensuada creencia de que  el consumo moderado de alcohol puede ser beneficioso, cada vez más estudios concluyen que el consumo de alcohol más seguro es cero y que no existen cantidades mínimas recomendables.

Parece cierto que el alcohol reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares, pero solo a partir de cierta edad (45 años en varones y 55 en mujeres); lo que no está claro es que este beneficio compense los riesgos que una ingesta diaria sistemática de alcohol, aunque sea en cantidad moderada, trae consigo.

Por otra parte, el consumo de alcohol tiene un efecto importante tanto en la ganancia de peso como en el aumento de la glucosa en sangre, y constituye por tanto un factor de riesgo para padecer obesidad y diabetes. Además, según un estudio de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO), el consumo de alcohol aunque sea moderado, está relacionado con el riesgo de padecer diversos tipos de cánceres (mama, colon, esófago, cabeza y cuello).

En el extremo opuesto, las investigaciones respecto a los beneficios del vino son muy amplias. Entre ellas figura, por ejemplo, un estudio de la Universidad de Tel Aviv (Israel), publicado en la revista Nature Communications Chemistry, en el que se concluye que el ácido tánico (presente en el vino tinto) podría constituir una ayuda en el tratamiento de enfermedades metabólicas congénitas.

Como conclusión, no podríamos aceptar que para la mayor parte de los adultos mayores una ingesta moderada de vino con las comidas, en el ámbito de la dieta mediterránea, pueda considerarse parte de un estilo de vida saludable. La mejor manera de salir de dudas en relación con este espirituoso asunto sería preguntar a nuestro médico, que es quien mejor nos puede aconsejar. Siempre nos quedarán las uvas, que también tienen polifenoles.

Artículo confeccionado con información de la Organización Mundial de la Salud y de la Fundación para la Investigación del Vino y la Nutrición (FIVIN).