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Al mercado con mi asesora. El método del plato

El primer paso para una comida sana es saber comprar los productos adecuados. El método del plato es un sistema eficaz para que compremos y comamos lo que necesitamos, disfrutando de una alimentación variada y equilibrada que nos ayude a tener una mejor salud.

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El método del plato se ha configurado como una herramienta sencilla y eficaz para tener una alimentación variada y equilibrada, cuestión especialmente importante para la buena salud de las personas mayores.

Un menú equilibrado debe tener ingredientes variados. La mitad aproximadamente debe estar compuesta de verduras y hortalizas (incluyendo también en esta mitad una parte de frutas), una cuarta parte de proteínas y otra cuarta parte de hidratos de carbono. Los vegetales (verduras, hortalizas, frutas) al ser pobres en hidratos de carbono, se pueden consumir en abundancia. La abundancia de fibra en los vegetales incrementa la sensación de saciedad, lo que permite reducir la ingesta de otros alimentos. Las frutas forman parte de esa mitad de la dieta cubierta por los vegetales; lo importante, como hemos visto, es el equilibrio de los ingredientes, sin que haya cantidades exageradas de ninguno. En el campo de las frutas no es necesario excluir ninguna fruta, y se debe incluir en esa mitad del plato junto con los vegetales. Ninguna fruta es mejor que otra, por lo que en principio no se debe excluir de la dieta ninguna clase de fruta.

Los alimentos ricos en carbohidratos (como cereales, arroz, pasta, etc.) también deben estar presentes en una dieta equilibrada, así como los que aportan las necesarias proteínas. Entre estos últimos, que como se ha dicho suponen la cuarta parte de la dieta, uno de las mejores opciones son los pescados, tanto blancos como azules. El pescado azul, aunque tiene una mayor proporción de grasa es muy necesario, ya que dicha grasa es rica en ácidos grasos esenciales (omega 3), muy necesarios para la salud, lógicamente en pequeñas proporciones. En general, una nutrición equilibrada deberá contemplar la ingesta de pescado blanco tres veces a la semana y de pescado azul una o dos veces. Otras fuentes recomendables de proteínas son las carnes rojas (una ración a la semana) y blancas, el pollo, los huevos y las legumbres, que son una fuente importante de hidratos de carbono pero también tienen proteínas.

Con un poco de práctica y planificación este sistema puede ayudarnos de forma sencilla a mejorar y equilibrar nuestra alimentación.