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Visit Spain: cuando España era “different”

Las fotografías de Ramón Masats, retratos de una época no tan lejana

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En el ya pasado 2020 se programó en Madrid una gran exposición de fotografía de Ramón Masats, con el título Visit Spain, que coincide con el de la primera campaña publicitaria que hizo el entonces Ministerio de Información y Turismo en varios países de Europa, con el fin de atraer turistas y con ellos sus divisas.

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Visit Spain: cuando España era “different”

La exposición se enmarca entre 1955 y 1965, unos años en los que ya se anunciaban  los cambios que estaban por venir y en los que muchos de los que ahora somos mayores éramos jóvenes y, por tanto, optimistas y atrevidos. Unos años también que supuso el fin definitivo de la posguerra, el inicio de la modernización del país y el principio del fin del régimen.

Era una época en la que se viajaba poco y los fotógrafos (y las revistas para las que trabajaban, como Gaceta Ilustrada, Destino o Blanco y Negro) eran junto con el NoDo  la única conexión que nos permitía conocer los Sanfermines, si eras del sur, o las bodegas jerezanas, si eras del norte. Ser fotógrafo en el año 55 del siglo pasado ni era frecuente ni asequible para todo el mundo. Fue en ese año cuando Ramón Masats se presentó en Madrid con su reportaje sobre los Sanfermines, buscando un lugar en alguna de las revistas de la época que le permitiera desarrollar la que sería su profesión y su pasión.

Gracias a las fotografías de esta generación de reporteros los ciudadanos empezaron a conocer España. Una España aún rural, pero con un éxodo masivo hacia las ciudades y su industria, donde empezaban a construirse barrios enteros que cambiarían la forma de vivir de muchos de nosotros.

Estas fotografías, de una España recorrida en 600, con una cámara al hombro, por unas carreteras más que deficientes, tiene un valor documental impagable. Con mirada más crítica o costumbrista, fotógrafos como Catalá Roca, Carlos Saura, Oriol Maspons, Gabriel Cualladó, Alberto Schommer, Eugeni Forcano o el mencionado Masats, encuadrados o no en diversos grupos y escuelas, nos legaron los recuerdos de una España que se fue, y que para muchos es la España de los recuerdos de su juventud.

Fue, además, la época en que la fotografía se empezó a simplificar técnicamente, con cámaras más pequeñas, portátiles y asequibles, gracias al formato de 35 milímetros, lo que permitió a estos fotógrafos mayor movilidad y más inmediatez a la hora de captar sus instantáneas, aunque todavía no había llegado el momento de que la fotografía se popularizara como una afición asequible y generalizada. Fue en 1963 cuando se inventó la instamatic, una cámara barata, portátil y sencilla de manejar, que en los años siguientes llegó a nuestro país y poco a poco inundó nuestros hogares, permitiendo que se inmortalizaran las comuniones y cumpleaños de media España, que hoy llenan cajones y cajas de zapatos en centenares de miles de hogares españoles.

Esta exposición ya no se puede ver en Madrid, pero se editó un libro (Visit Spain. Ramón Masats. Editorial La Fábrica, 2020) al igual que se pueden encontrar abundantes imágenes y artículos en internet, tanto de él, como de otros muchos fotógrafos coetáneos suyos que recorrieron España para hacer postales y guías de turismo y que con diferente mirada retrataron tanto aquel país que se iba como el que estaba llegando. Una metamorfosis que cambió al país y sus habitantes. Madrid o Barcelona casi duplicaron su población y de forma parecida creció el polo industrial de Vizcaya, mientras Castilla o Aragón se iban quedando vacías. Casi un millón de personas tuvieron que abandonar sus hogares y buscar trabajo en Alemania, Francia o Sudamérica, emigrantes que puntualmente enviaban divisas a sus familias, mientras a nuestras playas llegaban los primeros turistas extranjeros. Llegaba la modernidad y se construían Torremolinos o Benidorm, pero esta modernidad convivía con los burros como método de transporte en el mundo agrario y con otras tradiciones igual de sedimentadas.

Ese es el país que recorrió Masats, retratándolo desde las dos perspectivas. Icónicas son sus fotos de los seminaristas de las Vistillas de Madrid, jugando al futbol con sotana, o la anciana de Tomelloso que, tras encalar la fachada de su casa, pinta una línea negra para marcar la intersección entre el suelo y la pared o los guardias urbanos madrileños de espaldas en el lago de la Casa de Campo con sus inconfundibles cascos blancos abrillantados con Netol.

Dicen que la nostalgia recuerda el pasado mejor de lo que fue. Pero igual que una canción o el olor de un bizcocho nos puede transportar a una infancia feliz, las fotografías de esta época que marcó el país que ahora vivimos y del que disfrutan nuestros hijos y nietos nos pueden transportar a la alegría de la juventud. Quién sabe.

Visit Spain. Ramón Masats. Editorial La Fábrica 2020

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