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Una aproximación al arte de la fotografía

Hacer fotos es algo más que apretar un botón del móvil

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Inspiración, técnica y tecnología se dan la mano en la fotografía, una afición que puede satisfacer muchas inquietudes y originar no pocas satisfacciones. Por poco esfuerzo, interés y tiempo que se ponga, la fotografía dará siempre más de una alegría.

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Una aproximación al arte de la fotografía

Se calcula que cada día se suben a las redes sociales unos 350 millones de imágenes en todo el mundo; solamente Instagram, que “apenas” tiene 300 millones de usuarios, acumula 70 millones al día (810 fotografías cada segundo), todavía muy lejos de las 8.800 de Snapchat, que ostenta el record absoluto, por delante de WhatsApp y Facebook. En este contexto de sobresaturación, cuando cualquier móvil puede hacer buenas fotos a condición de no poner el dedo delante del objetivo, ¿tiene sentido aprender fotografía? Pues rotundamente, sí. La fotografía, casi 180 años después de que Niépce y Daguerre la inventaran, continúa proporcionando grandes satisfacciones a quienes la practican.

Para aproximarse al fascinante mundo de la fotografía tal vez lo más recomendable sea hacerlo a través de algún curso online, de los muchos que se ofrecen en los centros culturales, en los ayuntamientos o directamente en Internet. Así tendremos una guía para orientarnos en nuestros primeros pasos. Lógicamente, también es posible aprender fotografía de forma autodidacta, una opción quizá más cómoda pero con la que necesitarás una mayor constancia y con la que acabarás perdiendo bastante tiempo.

De cualquier forma, lo primero es buscar algún material didáctico que nos ilumine sobre los grandes conceptos básicos de la fotografía y sirva de guía general para orientar los primeros pasos. Lo siguiente es hacerse con una cámara de fotos. Es importante tener en cuenta ciertos principios: cualquier cámara puede hacer buenas fotos, una cámara más cara no hace necesariamente mejores fotos, la cámara nunca debería estar por encima de las posibilidades del fotógrafo. Igual que no es recomendable aprender a conducir con un Ferrari, tampoco lo es iniciarse en la fotografía con una cámara de 3.000 euros.

Dicho esto, recordemos que las cámaras que incorporan los móviles son estupendas y permiten hacer selfies y fotos de grupos y paisajes con bastante calidad, pero no son recomendables para aprender fotografía. En general, el modo automático en cualquier cámara es la negación de la fotografía, ya que no permite la intervención del fotógrafo en el proceso creativo de la imagen.

En el aprendizaje de fotografía hay dos grandes aspectos que se deben abordar de manera distinta: los aspectos creativos (encuadre, composición, iluminación, distancia focal, profundidad de campo, etc.) y los aspectos técnicos de la cámara. Respecto a los primeros, es necesario familiarizarse con ellos y siempre por medio de ejemplos (viendo muchas fotografías de grandes maestros). Estos conceptos son la base del arte de la fotografía y apenas han variado desde los tiempos de la Leika que usaron los grandes fotógrafos de las primeras décadas de siglo XX.

No tiene sentido avanzar en el aprendizaje sin familiarizarse plenamente con estos conceptos, y familiarizarse implica llegar a entenderlos a base de practicar. Se aprende fotografía haciendo fotos (literalmente, cientos o miles de fotos), muchas veces de forma repetitiva, la misma foto, una y otra vez, con distintas velocidades y aperturas. La gran ventaja de la fotografía digital respecto a épocas anteriores es que podemos hacer miles de fotos, sin coste, y borrar las que no nos gusten o no necesitemos.

Los aspectos técnicos sí que han cambiado en este tiempo, especialmente a partir de la revolución digital, que acabó con el reinado de la película fotográfica, el revelado y las copias en papel. Y este es un capítulo que puede ser muy tedioso, porque implica la necesidad de leerse a fondo el manual de instrucciones de la cámara y, además, entenderlo, que no siempre es fácil. El manual hay que leerlo con la cámara en la mano y verificar con ella cada indicación del libro. Es la única forma de conocer perfectamente el funcionamiento de la cámara y todo lo que puede hacer por nosotros a la hora de conseguir una buena fotografía. Lógicamente se pueden priorizar los contenidos y aparcar algunos para volver a ellos más tarde. La mejor cámara réflex del mundo no sirve para nada si no sabemos usarla, y con ella en modo automático (la opción más cómoda) no haremos mejores fotos que con el móvil.

Y el último consejo. Ya desde el principio no pares de hacer fotos. Cualquier cosa que se aprende, si no se practica incansablemente acabará siendo olvidada. Cuando domines la técnica y hagas fotos con soltura, será el momento de empezar a pensar en la imagen, en la creación artística, ahí es donde se compensan los esfuerzos y empieza la magia de la fotografía.

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