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Solidarios desde el más allá

El testamento solidario permite ayudar a las organizaciones no gubernamentales (ONG) que se desee, aún después del fallecimiento.

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Buena parte de los ingresos que reciben las ONG en otros países proceden de los testamentos solidarios, pero en España (país que sí tiene un alto nivel de solidaridad y compromiso social) es una fórmula muy poco extendida.

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Por motivos diversos, hay ciudadanos que no hacen testamento. En no pocas ocasiones este desinterés puede generar problemas para los herederos tras el fallecimiento, pues la legislación que regula los trámites sucesorios es compleja y puede dar origen a complicaciones y sorpresas. En el caso del testamento solidario se añade además el temor de que pueda descuidar o dañar los intereses de los descendientes.

Según un informe de 2015 de la Fundación Lealtad (una empresa de control voluntario de las organizaciones no gubernamentales españolas) en nuestro país existen alrededor de 29.000 ONG, en su mayor parte pequeñas y micro organizaciones. Estas entidades sin ánimo de lucro, que abarcan todos los campos posibles de la cooperación y la solidaridad, se financian por dos vías: las aportaciones de las instituciones públicas (por ejemplo, a través del IRPF) y las donaciones privadas, que globalmente representan el 50%. El apoyo económico de millones de ciudadanos hace posible la labor de estas ONG, bien en el terreno de la acción social, cooperación y ayuda humanitaria, como en el de la protección del medio ambiente u objetivos más específicos (como los referidos a la lucha contra problemas concretos o determinadas enfermedades).

Normalmente, las donaciones de los ciudadanos a las distintas ONG suelen ser a largo plazo (con aportaciones mensuales o anuales), lo que les permite conocer sus recursos y prever sus programas y campañas. Sin embargo, cuando un donante fallece la aportación cesa y no siempre puede compensarse con nuevos donantes. Para obviar este problema, en muchos países es habitual la práctica del testamento solidario, que básicamente consiste en incluir a una o varias ONG entre los herederos y beneficiarios del testador, dejándolo todo bien especificado ante un notario.

El testamento solidario es un testamento normal en el que se incluye a una o varias causas con las que el testador quiera colaborar tras su fallecimiento, bien a título de herencia bien como legado. En España los requisitos para hacer testamento son dos: ser mayor de 14 años y estar en plena posesión de las facultades mentales en el momento de la realización del testamento; cualquier enfermedad que pueda surgir después no invalida las últimas voluntades. El testamento abierto y otorgado ante notario es la modalidad más recomendable en todas las circunstancias, ya que es sencillo, seguro, cómodo, reversible (puede modificarse en cualquier momento) y económico (entre 40 y 80 euros, según la complejidad de bienes y herederos).

El notario ante quien formalices el testamento solidario te orientará sobre todo lo concerniente a la forma de otorgar una ayuda póstuma a tu causa preferida, pero conviene que tengas presentes algunas cuestiones básicas. El reparto de la herencia es libre por parte del testador, aunque se han de respetar las disposiciones legales en cuanto a la existencia de los llamados herederos forzosos o legitimarios (descendientes y ascendientes, si es que existen en el momento del fallecimiento). Aunque algunas Comunidades Autónomas (como Cataluña, Navarra o País Vasco) tienen su propia legislación, el Código Civil obliga a dividir la herencia en tres partes iguales: la legítima estricta, destinada a los hijos y sus descendientes; el tercio de mejora, que tampoco es de libre disposición, pero permite beneficiar a unos hijos frente a otros; y el tercio de libre disposición, que el testador puede dejar a quien elija, tanto personas físicas como jurídicas. Es en esta tercera parte en la que podemos incluir a las organizaciones sin ánimo de lucro con las que queramos colaborar tras el fallecimiento; esta parte de la herencia no se vería mermada por impuestos, ya que al ser la organización no lucrativa beneficiada una persona jurídica no está sujeta al impuesto de sucesiones.

El testamento solidario suele revestir la forma de legado, que es el conjunto de bienes y derechos que hace el testador a favor de una o varias personas o instituciones. Aunque también, en ausencia de herederos forzosos o legitimarios, el testador puede dejar toda su herencia a favor de una institución. El legado puede ser un bien (una cantidad concreta de dinero, un inmueble, joyas, etc.) o un derecho (un porcentaje patrimonial, etc.). Como ya hemos dicho, lo específico de los legados es que nunca pueden perjudicar la legítima de los herederos forzosos, si los hubiera. En todos los casos el notario orienta al testador sobre la forma de proceder legalmente. En este sentido, es importante indicar al notario el nombre y el CIF (Código de Identificación Fiscal) de las organizaciones no lucrativas a quien quieres beneficiar en tu testamento, así como informar a las mismas de esta decisión solidaria, para garantizar el cumplimiento de tu voluntad cuando se produzca el fallecimiento. Además, al tratarse de un testamento abierto, en cualquier momento de los años siguientes se pueden modificar tus disposiciones, añadiendo o quitando legatarios y modificando el contenido o la cuantía de los mismos.

Con el testamento solidario se pueden apoyar en la medida de las posibilidades y deseos de cada uno los proyectos y trabajos de las organizaciones no lucrativas que se desee, para contribuir a hacer posible un mundo mejor para las nuevas generaciones, aún después de la muerte.

 

Más información sobre este tema en: www.haztestamentosolidario.org