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Seguridad vial y tercera edad: un problema creciente

El número de implicados en accidentes de tráfico es más elevado entre los mayores que en otros tramos de edad, a pesar de que el número total de individuos es menor. Por ello, es necesario prestar a la seguridad vial de los mayores la atención debida.

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Aunque las estadísticas varían en función de los distintos parámetros, lo cierto es que cada año fallecen en España casi 500 personas mayores de 65 años a causa de accidentes de tráfico. Es cierto que cada vez hay más personas mayores y que muchas de ellas mantienen un alto grado de movilidad, pero el número de implicados en accidentes de tráfico es más elevado entre los mayores que en otros tramos de edad, a pesar de que el número total de individuos es menor. Por ello, es necesario prestar a la seguridad vial de los mayores la atención debida. Hay vidas en juego.

Según estadísticas del sector, en el 70 por ciento de los accidentes de tráfico en los que hay involucrado un peatón, el responsable no es  éste, sino el conductor. Esto confirma una vez más que la parte más débil es precisamente el peatón, algo que muchas personas mayores olvidan cuando salen a caminar por las calles de las ciudades, y consideran, equivocadamente, que el hecho de ser mayores y vulnerables les concede un plus frente a los conductores. Algunos piensan que sólo con cruzar por un paso señalizado ya lo tienen todo hecho, ignorando que el conductor puede no verlos o estar distraído.

La consecuencia es que el colectivo de más de 65 años representa el 33 por ciento de los fallecimientos por atropellos en vías urbanas. Además, si se tiene en cuenta la tasa de fallecidos por millón de habitantes, la de los peatones senior es superior a la del resto de la población, y el índice de letalidad (fallecidos por número de accidentes) es del 4,3 por ciento en las personas mayores, mientras que en el resto de edades es del 1 por ciento. Así encontramos que, desde el punto de vista de la seguridad vial, los dos principales grupos de riesgo son los mayores de 65 y los muy jóvenes (18 a 25 años).

Los grandes avances producidos en el campo de la salud y la medicina permiten que cada vez las personas viven más años y en mejores condiciones físicas. Los mayores, además, compensan con su larga experiencia el progresivo deterioro que la edad ocasiona en las facultades físicas. Así, una persona mayor (tanto peatón como automovilista) puede suplir su pérdida de reflejos y su mayor lentitud en las reacciones con su mayor capacidad para prever las circunstancias del tráfico.

En líneas generales, las personas mayores suelen ser más respetuosas con las normas de circulación, no exceden la velocidad permitida, no consumen alcohol, etc.; sin embargo, es habitual que sufran más accidentes como consecuencia de la pérdida de sus capacidades psicomotoras; en otras palabras: tienen más dificultades para ver, oír, interpretar las indicaciones, procesar las informaciones, adaptarse a las nuevas tecnologías y a los cambios en el ámbito de la seguridad vial, etc. Por ello, la Dirección General de Tráfico pone de relieve la necesidad de adaptación de los mayores a las nuevas características de la circulación.

La experiencia adquirida es buena compañera de viaje, pero no puede ser la única referencia. Los tiempos cambian, y con ellos las normas y la tecnología. Por ello, la actualización es básica para la seguridad. Las facultades físicas y sensoriales se resienten con el envejecimiento: los reflejos, la vista y el oído o la atención no responden como hace años. No obstante, estos cambios no se producen de forma brusca, de un día para otro, sino de forma progresiva, y afectan de manera diferente a cada persona, lo que dificulta establecer límites de edad.

Por otra parte, hay situaciones que son evidentes: para cruzar una calle se necesita más tiempo que antes, incorporarnos a una vía exige más comprobaciones, subir al autobús cuesta cada vez más. De cara a la seguridad vial, las revisiones médicas periódicas (especialmente la vista y el oído) resultan de gran ayuda para detectar problemas y evitar situaciones de riesgo. También en la tercera edad es mayor el consumo de medicamentos, y debemos recordar que muchos de ellos presentan contraindicaciones para la conducción de vehículos.

 

Artículo confeccionado con información de la Dirección General de Tráfico y el Real Automóvil Club de España.

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