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Póngame un like, por favor

¿Entiende usted la nueva terminología de las redes sociales?

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Su televisor es smart, pero no hay quien sintonice el canal Divinity; su teléfono es smart, pero tiene vida propia; el vídeo “gracioso” que le hizo su nieto mientras usted se caía y se rompía el húmero se ha hecho viral en la red, mientras que las fotos de la primera comunión de Julita han desaparecido de su móvil, porque su nieto (otra vez) las puso en la nube. ¿Alguien puede aclarar esto?

MENTE ACTIVA

Póngame un like, por favor

La cantante Rosalía contaba en una reciente entrevista los trucos para “no perder la dignidad cuando te dejan en leído”. Pero ¿qué quería decir? ¿qué significa dejarte en leído? Pues ni más ni menos que el oprobio de ver que un mensaje que has enviado a través de Facebook no merece ninguna respuesta ni aprecio por parte del destinatario. En otras palabras, lo mismo que el doble check azul de WhatsApp (tu mensaje ha sido abierto, pero no merece respuesta) o el visto de Instagram: nuestro interlocutor ha leído el mensaje o la foto que enviamos y ha pasado de nosotros. Cuando este rechazo virtual se hace definitivo (el interlocutor se desvanece de la lista de contactos), podemos afirmar que nos han hecho un ghosting (del inglés ghost, fantasma), una acción grosera que consiste en terminar una relación afectiva cortando todo contacto con la persona en cuestión y sin darle ninguna explicación.

Antes de la revolución digital la vida era sin duda más fácil. Y casi todos entendíamos lo que nos decían los demás, salvo en el caso de algunos médicos. En la actualidad, una parte creciente de la población utiliza una extraña jerga que no sólo sirve para denominar objetos y conceptos difusos, sino incluso para definir acciones incomprensibles. Por ejemplo, usted le dice a su nieto que no puede conectarse a internet en casa, y su nieto le pregunta ¿has reseteado el router? Por lo demás, su nieto parece un chico bastante normal, salvo esas protuberancias blancas que le salen habitualmente de las orejas y que los entendidos llaman airpods y los clásicos “piticlines”.

Las nuevas tecnologías, que han saltado a la calle y a nuestras casas desde los laboratorios y las grandes empresas tecnológicas, han cambiado la forma de relacionarnos y han incorporado a nuestro vocabulario numerosos términos que, en muchas ocasiones, son difíciles de entender. Y especialmente los mayores, incluso aquellos que hace ya muchos años tuvieron que vérselas en su trabajo con los primeros ordenadores. Este nuevo léxico, con el que además parece que ahora todos hablamos inglés, ha profundizado la brecha generacional entre hijos-padres-abuelos, que ahora se entienden todavía menos las pocas veces que se hablan.

Bromas aparte, el desconocimiento de la terminología digital y de su uso práctico dificulta cada vez más el normal desenvolvimiento en el mundo actual y aumenta el aislamiento de las personas, especialmente los mayores. Menos de la mitad de las personas mayores de 65 años en España han usado internet en los últimos meses. Unos datos que contrastan con la media general nacional, que se sitúa en el 84%, según el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Como una herramienta para facilitar la vida a las personas de este segmento de población, la empresa Joyners, una plataforma española que ofrece servicios sociosanitarios, ha lanzado el primer Diccionario Tecnológico para Abuelos, una iniciativa que explica de un modo sencillo y accesible el significado de estos términos e, incluso, su pronunciación.

El manual recoge las palabras más utilizadas en el día a día y a la vez más desconocidas para las personas de la tercera edad, con términos como wifi, router, GPS, influencer, smartphone, viral, selfie o red social. Las definiciones que ofrece son sencillas y accesibles, de forma que los mayores se familiaricen con los nuevos conceptos y aprendan a utilizar las aplicaciones más fáciles. Aquí se puede consultar y descargar el diccionario: https://www.joyners.com/blog/el-primer-diccionario-tecnologico-para-abuelos/

Con iniciativas de este tipo, ahora ningún amigo o familiar podrá reprocharnos que no le hayamos puesto un “like” a la nueva foto de su perrito subida a Facebook o Instagram.

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