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Pelo blanco ¿orgullo o tendencia?

Granny hair es la tendencia venida de Estados Unidos para llevar el pelo plateado, gris o blanco; puede ser nuestro propio pelo, ganado ya por las canas, o incluso teñido cuando aún conserva su tono original. Una tendencia de moda, que esconde quizá un movimiento de aceptación de la edad y orgullo de su belleza y de lo que supone.

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A partir de los treinta años, e incluso antes en muchos casos, aparece la primera cana en nuestras cabelleras, ya sean morenas, rubias o pelirrojas.  Alrededor de los cincuenta el promedio es que la mitad del pelo haya perdido su color. Un proceso imparable que depende de la genética de cada uno y que, unas veces antes y otras después, acaba convirtiendo en blancas o grises las cabelleras de todos. Lo normal frente a las canas, más en las mujeres pero también en algunos hombres, era recurrir a tintes de tonos diversos con los que ocultarlas o al menos, disimularlas.

Sin embargo, en los últimos años se ha puesto de moda el color de cabello blanco o gris, incluso entre personas que todavía no tienen canas. Muchos mayores han abrazado con gusto la nueva moda, que les permite prescindir de la visita periódica a la peluquería. No está claro si esto es un asunto puramente estético o si puede significar también una toma de postura, una forma de ver la vida, una manera de vivir y disfrutar la vejez. Bien sea por convicción bien por estar a la última, el caso es que cada vez son más las personas, especialmente mujeres, que lucen un pelo elegantemente gris o blanco al margen de su edad; también es menos frecuente que nos sorprendamos por ello.

Famosas de todos los gremios, desde actrices como Angelina Jolie o Helen Mirren a cantantes como Lady Gaga, Rihanna o Patti Smith, han llenado de melenas plateadas diversos foros de imágenes, quizá como reivindicación de la belleza de la edad, quizá como tendencia estética a la que apuntarse, pero en todo caso normalizando algo que es natural y que hasta hace no mucho tiempo se ocultaba bajo frecuentes sesiones de tinte, ante el dogma establecido: las canas suman años.

Con la eclosión del cabello blanco, todo esto puede terminar. Nos gustaría pensar que este movimiento no es sólo una tendencia efímera, sino algo que contribuya a romper el tabú de que se debe ocultar la edad; algo que permita estar orgullosos de nuestros años, convirtiendo en habitual una libertad y una práctica que hasta hace poco se podía interpretar como excentricidad. Pero, ¿por qué es positivo dejarse el pelo blanco?

Parece claro que para la buena salud capilar, cuantos menos tintes y productos químicos mejor, de hecho empiezan a verse con frecuencia alternativas como tintes ecológicos, oleos y barros. También puede ser sano prescindir de los tintes para el bolsillo (el tinte es de los servicios más costosos de la peluquería) y para el estrés de cada mes, cuando clarean las raíces y hay que encontrar el momento de visitar a nuestro peluquero y someterse a la correspondiente operación de teñido.

Pero el pelo blanco puede trasmitir, además, muchos más mensajes: la aceptación de la edad como una etapa más de la vida, la belleza de la edad y su libertad, la idea de vivir la vida según las propias preferencias, la salud y la sostenibilidad frente a los productos químicos; también la sofisticación, la sabiduría y, en definitiva, la personalidad y la idea de estar orgulloso de uno mismo y de los años que hemos vivido.

Abandonar el tinte puede ser una liberación; un proceso que puede ser paulatino o radical, con un corte contundente, o tiñéndose de blanco, como hacen esas personas más jóvenes en las que aún las canas no son mayoritarias. Las personas que han dado el paso comprueban que, en realidad, el color del pelo no hace aparentar más edad de la que tenemos, ni existe un rechazo social significativo y que, en definitiva, la vitalidad de cada uno es más una cuestión de actitud, de proyectos y ganas de vivir que una cuestión relacionada directamente con la edad que impone el calendario.

El verdadero color de nuestro pelo es también el reflejo de las muchas experiencias vividas y mostrarlo sin complejos es un ejemplo de fortaleza y coherencia. Ya ha pasado el tiempo en que el pelo blanco se identificaba con la ancianidad y la dejadez; una cabellera blanca o gris puede ser bonita y cuidada. No más disimulo ni falsa apariencia juvenil: ha llegado el momento de estar tan orgullosos de nuestro color de pelo, gris o blanco, como de nuestra edad y nuestra larga vida, sobre todo, cuando el pelo blanco es, o debería serlo, símbolo de sabiduría y respeto.