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Mascotas: la mejor compañía

Vivir en compañía de un animal puede contribuir a mejorar la calidad de vida, también para los mayores.

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Perros y gatos, pero también hurones, conejos, pájaros, peces de colores, tortugas, cerdos vietnamitas y otras especies exóticas: los efectos beneficiosos que produce la convivencia con los animales son indiscutibles y especialmente positivos para las personas mayores.

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Mascotas: la mejor compañía

El cariño y fidelidad que proporciona un animal en casa es algo que se aprecia a cualquier edad, pero que posiblemente incrementa su importancia conforme vamos envejeciendo. Para las personas mayores de 60 años, un animal en casa puede resultar un compañero que les ofrezca cariño incondicional, mitigue la sensación de soledad y active sus relaciones sociales. Lógicamente, incorporar una mascota a tu vida debe ser una elección del propio interesado, algo que se haga por gusto y con conocimiento de las consecuencias y responsabilidades que implica, porque una mascota no es un juguete de usar y tirar, sino un ser vivo cuyos derechos y necesidades deben ser tenidos en cuenta.

Cuidar de un animal y tener que hacerse cargo de sus necesidades o, lo que es lo mismo, tener alguien vivo que dependa de uno mismo, puede ser una ayuda inestimable por la sensación de utilidad que crea, que además puede favorecer la autoestima, mejorar el estado de ánimo y reducir los síntomas de ansiedad. Por otra parte, sobre todo en el caso de los perros (que deben salir de casa diariamente) o de animales que necesitan un tiempo de juego al día, también es beneficioso para mantener una buena forma física.

Una mascota no soluciona las dificultades personales, familiares o emocionales que pueden afectarnos, ni mucho menos sustituye las pérdidas que hayamos podido tener en la vida, pero sí ayuda a superar ciertas dificultades vitales y aliviar muchos malos momentos. Las personas mayores que tienen mascotas en casa suelen gozar de mejor salud y menos problemas asociados a la edad, ya que, por ejemplo, sacar a pasear al perro diariamente o jugar con el gato ayuda a mejorar la salud cardiovascular y respiratoria, a mantener el cuerpo ágil y en forma, a reducir la posibilidad de padecer obesidad y a controlar el colesterol malo.

Pero no solo es beneficioso para la salud física, también es positivo para la estabilidad emocional y la salud mental, que incluso mejora. La compañía de un animal atenúa el sentimiento de soledad, estimula la comunicación, favorece el contacto físico y las demostraciones de afecto y, además, activa la memoria y la atención. También hay que destacar que observar y/o participar en los juegos de una mascota puede ser una forma divertida de entretenimiento. Por otra parte, es fácil que una persona mayor que viva sola acabe cayendo en la apatía; adoptar un animal de compañía nos obliga a observar unas rutinas diarias para cuidarlo, asearlo, jugar y alimentarlo; en otras palabras, nos hace sentirnos nuevamente útiles al tener que responsabilizarnos de otro ser vivo. Y en último lugar, no hay que olvidar los beneficios de la mascota como instrumento de socialización; un animal de compañía favorece la interrelación con otras personas, tanto cuando se le saca a pasear como a través de redes sociales.

Por el contrario, tener una mascota en casa puede acarrear diversos problemas y ocasionar algunos inconvenientes, por eso es necesario estar muy seguro de que queremos tenerla y del tipo de animal que mejor se adapta a nuestros gustos y necesidades. En primer lugar, una mascota necesita tiempo y cuidado; es indispensable darles mucha atención diaria y debemos analizar si eso es factible. Tener un animal de compañía implica una inversión económica que puede ser importante: alimentación y cuidado, vacunas, visitas al veterinario, seguro, juguetes, jabones, cepillos, entre otros artículos. También la casa necesitará más limpieza, porque puede haber pelos, olores o restos de comidas. Además, una mascota limita tu libertad y hay que pensar quién los cuidará cuando no estemos en casa, porque no a todas partes podemos viajar con ellos.

Según los datos de la Asociación Madrileña de Veterinarios de Animales de Compañía (AMVAC), casi un tercio de las personas mayores en España convive con un animal, pero a la hora de decidirnos a dar este paso hay que tener en cuenta que no todos los animales son recomendables para los mayores y que a la hora de elegir hay que tener en cuenta, además de los gustos personales, el estado de salud, el nivel físico y el grado de movilidad, además de las características del animal. Al elegir un animal hay que tener en cuenta su tamaño y carácter, que son aspectos clave para poder disfrutar de los beneficios de la convivencia con mascotas. Un perro muy grande puede ser un problema, pero perritos pequeños e hiperactivos también pueden ser desaconsejables para personas muy mayores o con problemas de movilidad. En general son preferibles animales ya crecidos, entrenados y adaptados a vivir en una casa.

Además de perros y gatos (éstos especialmente recomendables para personas muy mayores), hay otras especies adecuadas para convivir con los mayores, como las aves, sobre todo canarios o periquitos, o los peces tropicales. Tener una mascota en casa es una decisión que debe meditarse y tomarse con todas las consecuencias y, preferiblemente, con el asesoramiento de un experto.