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La brecha digital se reduce

En España, a pesar del crecimiento en el empleo de las nuevas tecnologías de la información durante la última década, todavía persiste una significativa brecha en el uso que hacen de ellas los mayores, en relación con el resto de la sociedad.

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La brecha digital, según la definición de Eurostat (oficina estadística de la Comisión Europea), es la distinción entre quienes tienen acceso a Internet y pueden hacer uso de los nuevos servicios ofrecidos por la red, y aquellos que están excluidos de los mismos. Posteriormente, el concepto se ha extendido al uso en general de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC).

El término proviene del inglés “digital divide” y generalmente se ha referido a la diferencia entre ricos y pobres, aunque también se emplean otras variables sociodemográficas, como sexo, edad, formación y lugar de residencia.

Durante la última década, la difusión y popularización de las tecnologías de la información y las comunicación ha provocado una verdadera revolución, cuyos efectos se han dejado sentir especialmente en las formas de relación social y en la mayor eficiencia de los procesos productivos, lo que ha supuesto un incremento de la calidad de vida, pero también una nueva grieta que profundiza en la separación entre unos ciudadanos más favorecidos y otros con menores recursos.

Esta separación depende de diversos factores, pero muy especialmente la formación y la edad. En España, la brecha digital entre los mayores y las nuevas generaciones sigue siendo grande, a pesar de la sustancial reducción experimentada en la última década. Según datos del informe Panorama Social: Desigualdades digitales (Funcas, 2017), en 2016 el total de españoles con acceso a Internet era del 81%, mientras que diez años antes apenas alcanzaba el 47%. Sin embargo, mientras que el 98% del segmento más joven de la población (hasta los 45 años) tiene acceso a la red, el porcentaje baja al 65% en la franja de edad de 55 a 64 años, y apenas llega al 35% entre 65 y 74. Sólo el 7% de los mayores de 70 años en España usan Internet, mientras que por encima de los 80, el porcentaje cae hasta el 2%.

Casi la tercera parte del total de personas mayores en España dispone de Internet en su domicilio, pero sólo uno de cada cinco se atreve a hacer gestiones cotidianas desde su ordenador. Muchos mayores quieren aprender y para ello se apuntan a cursos en los que aprenden las ventajas de sus aparatos digitales y cómo usarlos.

No obstante, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en España se ha producido una evolución considerable en el porcentaje de personas mayores en el uso de Internet; pero el análisis de los mismos descubre que ciertos grupos de mayores han superado la brecha digital, mientras otros siguen sufriéndola. En general, las personas con un nivel de estudios más alto hacen un mayor uso de las nuevas tecnologías que las menos formadas; estudiantes y trabajadores en activo utilizan más la red que los pensionistas y las personas dedicadas a labores del hogar. La brecha se hace más profunda en los usos beneficiosos de Internet (por ejemplo, operaciones de banca digital o relaciones con la Administración Pública), mientras que la diferencia es menor en el uso recreativo, como las redes sociales.

Con el paso de los años, la brecha digital entre España y la Unión Europea ha desaparecido. Hace quince años el porcentaje de personas que utilizaba Internet en la Unión Europea (UE) doblaba al de España, pero esta diferencia ha desaparecido prácticamente y, ya en 2017, el 85 por ciento de los ciudadanos españoles era usuario de Internet, un punto más que la UE. No obstante, todo parece indicar que la demografía es la principal razón de la reducción de la brecha digital ya que, con el envejecimiento de la población, están empezando a llegar al umbral de los 65 años personas que tuvieron mayor escolarización y que durante su vida adulta se habituaron al uso de las nuevas tecnologías. Cuando nuestros nietos sean abuelos, el problema se habrá acabado por completo.

 

Artículo confeccionado con información del Instituto Nacional de Estadística y la Fundación de las Cajas de Ahorro (Funcas).

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