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José Sacristán, una voz que no envejece

Acaba de cumplir 83 años, pero no renuncia a su gira teatral por toda España

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Imagen del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro - Duelo de plumas: Góngora-Quevedo, CC BY-SA 2.0

En 2019 estrenó la adaptación al teatro de Señora de rojo sobre fondo gris, un monólogo  basado en la obra homónima de Miguel Delibes, pero el estado de alerta de 2020 truncó la que iba a ser su última aparición en los escenarios. Medio año después, el veterano actor ha retomado el proyecto.

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José Sacristán, una voz que no envejece

José Sacristán no se rinde. Concibió el doloroso monólogo de Delibes como su despedida de las tablas, una despedida apasionada con una obra sobre la muerte, la felicidad y la pérdida, con la que emocionar a todos y cada uno de los espectadores a través de la verdad y la palabra, ese gran don del actor madrileño. En sus propias palabras, este montaje suponía “entregarme a una tarea que bien pudiera ser o significar la culminación de una aventura de trabajo y de vida que viene durando ya más de sesenta años”. Sin embargo, el estado de alerta de marzo de 2020 obligó a cancelar la gira en pleno éxito y cuando el “no hay entradas” colgaba en todos los teatros en los que estaba programada.

Defensor a ultranza de la necesidad de la cultura en general y del teatro en particular, el veterano actor (a pesar de sus 83 años recién cumplidos) no ha tenido miedo de virus y pandemias y ha retomado el proyecto, con una gira por toda España que se prolongará a lo largo de 2021. En la obra Señora de rojo sobre fondo gris, Sacristán presta su voz poderosa e inconfundible para dar vida en el escenario a ese artista dolorido, trasunto del propio Miguel Delibes, sumido en una profunda crisis emocional y creativa desde el inesperado fallecimiento de su esposa y la aparición en su vida de un vacío imposible de llenar.

José Sacristán nació en 1937 y en su juventud se interesó por el teatro independiente; actuó durante un tiempo como aficionado, hasta debutar en 1960 en pequeños papeles. En 1963, cuando contaba 26 años, tuvo su primera experiencia en televisión, participando en las series de TVE Platea y Teatro de familia. Desde entonces y durante más de diez años intervino en una cincuentena de producciones de cine y TV que le convirtieron en una de las figuras más conocidas del cine popular de aquellos años. Encasillado en papeles cómicos, su primer papel protagonista fue en 1974, en la película Vida conyugal sana y su carrera cinematográfica dio un giro importante a finales de la década de 1970, con trabajos que le permitieron enriquecer su registro interpretativo en películas como Un hombre llamado Flor de Otoño (1978), por la que obtuvo la Concha de Plata en el Festival de Cine de San Sebastián de ese mismo año, Parranda (1977), Pantaleón y las visitadoras (1976, sobre la novela de Vargas Llosa) y Asignatura pendiente (1977), dirigida por José Luis Garci, que acabó de convertirle en la encarnación del español medio de aquellos años de cambio y uno de los actores más populares del país.

Su prestigio se consolidó en años posteriores con notables interpretaciones dramáticas y esporádicos regresos a la comedia, en grandes películas como La colmena (1982), La vaquilla (1985), El viaje a ninguna parte (1986) o Un lugar en el mundo (1992). A pesar de ello, Sacristán ha alternado siempre el cine y la televisión con su presencia en los escenarios, donde ha interpretado obras de los más grandes dramaturgos (Brecht, Strindberg, Bernard Shaw, Shakespeare, David Mamet, Arthur Miller, Peter Shaffer, Alberti, Delibes, Casona, etc.).

Con más de un centenar de películas a sus espaldas, también ha destacado como director. Dirigió y protagonizó Soldados de plomo (1983), Cara de acelga (1987) y la comedia de Adolfo Marsillach Yo me bajo en la próxima, ¿y usted? (1992). Entre sus últimos trabajos hay que destacar sus grandes interpretaciones en la ópera prima de Carlos Vermut Magical Girl (2014) y en El muerto y ser feliz (2012), por la que obtuvo el Goya al mejor actor protagonista y su segunda Concha de Plata en el Festival de San Sebastián.

En una entrevista de Luz Sánchez-Mellado, publicada hace un año en el diario El País, Sacristán recordaba el momento en el que despegó, hace cincuenta años, su carrera como actor: “El golpe de suerte fue que, justo antes de la muerte de Franco, hay un movimiento de tierras cultural y social y aparece el prototipo de héroe del españolito medio, ya no el galán clásico ni el cómico de la legua de antes, sino ese tipo ni listo ni tonto, ni alto ni bajo, ni guapo ni feo, ese que soy yo en persona, y ahí estaba yo para hacerme cargo de esas nuevas historias”. También reflexionaba en ella, desde la atalaya de sus 82 años, sobre la vida y la muerte: “Vamos a morir todos (…). Entonces, sabiendo que la guerra está perdida, salgo cada día a librar la batalla del respeto, la dignidad y la justicia con (…) toda la alegría del mundo. Esa idea de andar por la vida no me la va a quitar nadie”.

Reseña Panorama
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