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Historias dibujadas

¿Por qué no leer también cómics?

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El cómic, o los tebeos que se llamaban antes o la novela gráfica que también se llama ahora, podría parecer que nació como un género menor para distraer a la juventud, pero está repleto de obras maestras tanto por su dibujo como por su narrativa y, por qué no, es algo de lo que también pueden disfrutar los mayores.

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Historias dibujadas

Ahora que vamos cumpliendo años, y en muchos casos se cansa la vista leyendo más de lo deseable, la novela gráfica abre la puerta a historias mas allá de los superhéroes y la ciencia ficción. Obras tan reseñables como Maus de Art Spiegelman, no deberían dejar de leerse. Se trata de la única obra gráfica en el mundo que ha recibido el premio Pulitzer y cuenta magistralmente el holocausto, a través de la experiencia del padre del autor, judío polaco, todo ello narrado en un mundo de ratones.

En España siempre hemos disfrutado de notables autores reconocidos en todo el mundo en este género. En este artículo queremos hacer referencia a dos obras de autores españoles muy reconocidas y que tratan con indudable sensibilidad y afecto el mundo de los mayores.

Arrugas, del valenciano Paco Roca, posteriormente llevada a cine de animación, y Premio Nacional de Comic en 2008, aborda el tema de la enfermedad de Alzheimer y la demencia senil. El propio Paco Roca manifiesta: “me planteé hacer esta historia por mis padres. Quería hablar sobre la vejez de las personas y me centré en la vida en las residencias. Al hacerlo era imposible no hablar sobre el Alzheimer”.

Arrugas cuenta la historia de Emilio, un antiguo empleado de banca que es internado en una residencia por su familia tras repetidas crisis de Alzheimer. Allí aprende a convivir con sus compañeros y los cuidadores que los atienden, en una rutina diaria y en un pulso con la enfermedad para intentar mantener la memoria con la ayuda de Miguel, su compañero de habitación.

Paco Roca se adentra en una temática delicada, escasamente narrada y lo hace de un modo intimista y sutil no exento de humor, pero sin caer en la caricatura. Como siempre, el aire de verosimilitud y humanismo que respira la obra, responde a un profundo trabajo de documentación que incluyó visitas a residencias y entrevistas con mayores y familiares. Una obra profundamente respetuosa con las personas cuya adaptación al cine consiguió dos goyas a mejor película de animación y mejor guion adaptado.

Estamos todas bien de Ana Penyas, Premio Nacional de Comic en 2018, narra la historia de las dos abuelas de la autora. Ella misma lo cuenta: “Cuando le dije a mi abuela Maruja que iba a hacer un comic basado en su vida, me respondió que mejor escribiera una historia de amor. Cuando le dije lo mismo a mi abuela Herminia, se alegró mucho y me dijo -sí, claro, nena-. Así que, grabadora en mano, me fui a ver a mi abuela Maruja para que me explicara, por ejemplo, lo que escondía ese cuadro de flores y el porqué de su obsesión por la cocina…”

Con un estilo, que no puede dejar indiferente, tanto en el dibujo como en su planteamiento narrativo, Estamos todas bien es en el fondo un homenaje, a través de la vida de las abuelas de la autora, a una generación de mujeres que vivió en los tiempos más pobres y grises del siglo pasado y se vio obligada, en muchos casos, a abandonar sus sueños, sus esperanzas y anhelos en una sociedad que, en el mejor de los casos, invisibilizaba el lugar de la mujer. Mujeres que demostraron una enorme fortaleza y a las que debemos un merecido reconocimiento.

Leer siempre es una buena idea. Mantiene la mente oxigenada y en forma. Leer novela gráfica y cómic también puede ser una buena idea y no debe ser patrimonio sólo de los jóvenes. Si no lo hemos hecho nunca quizá sea una buena idea empezar con estas dos propuestas.

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