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¿Estamos preparados para vivir 100 años?

Un niño que nazca hoy en una sociedad industrializada tiene más del 50 por ciento de posibilidades de vivir por encima de los 105 años. Pero, ¿cómo será la vida cuando casi todos seamos centenarios: una fiesta o un castigo? El libro La Vida de 100 Años analiza lo que nos deparará el siglo XXI.

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A pesar de que durante los últimos doscientos años la esperanza de vida ha ido creciendo entre dos y tres años cada década, la expectativa máxima de vida se ha mantenido invariable en torno a los 111 años de edad. En otras palabras, lo que está creciendo de forma imparable es el número de personas que llega o puede llegar a esa expectativa más que centenaria.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), a principios de 2018 había 510.172 personas mayores de 90 años empadronadas en España, mientras que el número de centenarios se situaba en torno a los 15.750. A día de hoy se calcula que esta cifra podría elevarse hasta las 40.000 personas para el año 2030, dentro de algo más de una década. La noticia sin duda es positiva: ¿a quién no le alegra la perspectiva de vivir más años? Pero también surgen una serie de incógnitas, que se recogen en el libro La Vida de 100 Años (editorial Verssus), del que son autores Lynda Gratton y Andrew Scott, profesores de la London Business School.

Bajo la doble perspectiva de la economía y la psicología social, los autores hacen un análisis de los cambios que ya se están produciendo en las sociedades occidentales, y que afectan a España con espacial incidencia, al ser uno de los países de la OCDE con mayor esperanza de vida de hombres y mujeres, lo que supone también una sociedad más envejecida.
Un niño que nazca hoy en España tiene más del 50 por ciento de posibilidades de vivir por encima de los 105 años; de la misma manera, alguien que hoy tenga 20 años, tendrá el mismo porcentaje de probabilidades de llegar a centenario, mientras que una persona con 60 años tendrá la misma probabilidad de alcanzar los 90.

Como se afirma en el libro, el modelo de vida que conocemos en los países occidentales, establecido en el siglo pasado al amparo del desarrollo económico y el estado del bienestar, se caracteriza por tres etapas diferenciadas: una etapa inicial de formación y educación, otra etapa central de trabajo y por último, una etapa final de jubilación. La teoría de los autores es que no va a ser posible el actual esquema en la que denominan “era de la longevidad”, un escenario de vidas de 100 años en el que la última etapa, podría llegar tener a una duración de 35-40 años. En este sentido hay que tener en cuenta que cuando se establecieron los actuales sistemas de jubilación, solo uno de cada 100 trabajadores lograba llegar a los 65 años, mientras que en la actualidad alcanzan la edad de jubilación 95 de cada 100.

Vivimos ya, sin la mejor duda, la vida de los cien años, una nueva era de longevidad, que podría incluso crecer exponencialmente gracias a la tecnología. Para los autores, estamos al inicio de un auténtico desafío existencial y debemos aprender a movernos en este escenario para que esos cien años que nos esperan sean más un regalo que un calvario. O más aún, si se considera la más que posible realidad de que las nuevas tecnologías y descubrimientos en el campo de la biología puedan llegar a romper el hasta ahora rígido techo de la longevidad (110/115 años).
Para evitar en lo posible este riesgo, el libro recomienda que nos mantengamos jóvenes durante más tiempo, conservando y potenciando algunas características esenciales de la juventud, como la curiosidad, la iniciativa y la capacidad de experimentación de nuevas ideas. Las personas deberán tener la madurez suficiente y conocimiento de sí mismos para saber cómo usar sus competencias más destacadas y dedicarse a ello con tenacidad, logrando así la maestría necesaria para tener éxito en la era de la longevidad. Un auténtico desafío para las personas, las instituciones y los gobiernos, que sólo trabajando al unísono podremos superar y convertir en una experiencia básicamente positiva.

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