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El Sistema Nacional de Salud. Los medicamentos

Además de los servicios de asistencia médica, en los centros de salud, de especialidades y hospitales, la sanidad pública incluye los medicamentos necesarios para tratar los diferentes problemas de salud de los ciudadanos.

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Los medicamentos pueden ser de dos tipos: de dispensación ambulatoria, que se consiguen en las farmacias mediante receta, y los de dispensación hospitalaria, que se consiguen en las oficinas de farmacia de los hospitales. Entre los primeros, unos están financiados (con diversos grados de copago) y otros deben ser abonados íntegramente por los pacientes; los de dispensación hospitalaria no están sujetos copago.

Estos últimos son aquellos medicamentos que se dispensan de forma gratuita a los pacientes hospitalizados, pero también algunos otros que en relación a su seguridad u otros factores se dispensan y/o administran en centros hospitalarios, como por ejemplo los tratamientos biológicos para la psoriasis.

Los medicamentos de dispensación ambulatoria (es decir, los que adquirimos en la farmacia de nuestro barrio) se dispensan a través de recetas médicas. Algunos no están incluidos (y por tanto financiados) en el SNS; los que sí lo están, están sujetos a diferentes grados de copago, en función de la renta de los usuarios.

Actualmente, a la hora de abonar el precio de estos medicamentos, el esquema varía entre el pago de un 60% del precio para los usuarios de rentas más altas y un 10% para los pensionistas con rentas bajas. Todos estos porcentajes tienen unos topes de gasto.

La Agencia Española del Medicamento (AEMPS) es un organismo que garantiza el control de los medicamentos y productos sanitarios desde su investigación hasta su utilización. La autorización para comercializar un medicamento conlleva un proceso de varios años, en el que hay que pasar por varias fases de investigación y ensayos clínicos. Por tanto, cuando tomamos un medicamento ya está probado y testado durante mucho tiempo, en una búsqueda de nuestra seguridad. Ningún medicamento puede comercializarse en España sin la autorización previa de la AEMPS.

Todos los medicamentos autorizados por la AEMPS se pueden encontrar en el Centro de Información Online de Medicamentos de la AEMPS (CIMA), que ofrece una información permanentemente actualizada.

Agencia Española del Medicamento: http://www.aemps.es

La AEMPS desarrolla dos documentos informativos sobre el uso del medicamento: la ficha técnica y el prospecto. La ficha técnica refleja las condiciones de uso autorizadas para el medicamento y recoge la información científica esencial del fármaco. Es una herramienta para los médicos y otros profesionales sanitarios. El prospecto es la información escrita que acompaña al medicamento, y está dirigida al paciente. Contiene instrucciones para su administración, empleo y conservación y especifica posibles efectos adversos del medicamento, sus interacciones y contraindicaciones.

La fármacovigilancia se ocupa de la detección, coordinación, estudio y prevención de los efectos adversos y de cualquier problema relacionado con los medicamentos. La información sobre las reacciones adversas procede de lo que publican o notifican quienes investigan sobre los medicamentos en hospitales, universidades, laboratorios, o la propia industria farmacéutica, y de las notificaciones de los casos que comunican los profesionales sanitarios

Otras prestaciones del SNS son el transporte sanitario (ambulancias), las prótesis y los suplementos dietoterápicos para trastornos metabólicos y la nutrición enteral. En algunas Comunidades Autónomas, muchos de estos servicios están bajo el régimen de copago, pero hay sustanciales diferencias entre unas comunidades y otras. Así, puede que en una se incluyan unas muletas en el caso de una fractura de cadera y en otras no.

Artículo confeccionado con información del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social