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El periódico ¿en papel o en el móvil?

En los últimos años la venta de periódicos en papel se ha reducido mucho, de forma inversamente proporcional a cómo han crecido los usuarios de los periódicos online. Por otro lado, los contenidos tanto de unos como de otros son generados en muchos casos por las empresas periodísticas de siempre.

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En los últimos años la venta de periódicos en papel se ha reducido mucho, de forma inversamente proporcional a cómo han crecido los usuarios de los periódicos online. Por otro lado, los contenidos tanto de unos como de otros son generados en muchos casos por las empresas periodísticas de siempre.

Abrir el ordenador, la tablet o el móvil y conectarse con periódicos digitales para ver las noticias en el parque, en un café o en un transporte público son gestos que se han hecho en los últimos años plenamente cotidianos, pero esto no siempre fue así. Los periódicos digitales iniciaron su andadura a finales del siglo pasado. En España el honor de ser el primero en salir en formato digital no corresponde exactamente a un periódico; corría el año 1994 y fue el Boletín Oficial del Estado (BOE) el primer “diario” en tener versión digital. En los siguientes años se fueron sumando todas las cabeceras, aunque ni los dispositivos ni las redes eran rápidos ni eficaces, pero en la última década las cosas ya funcionan de otra manera.

En cuanto los periódicos digitales empezaron a extenderse, muchas voces se apresuraron a enterrar los periódicos en papel; sin embargo, aunque el diario digital no ha parado de crecer en número de usuarios, lo cierto es que las predicciones no se han cumplido y el diario en papel no acaba de extinguirse. Veamos en todo caso las ventajas e inconvenientes de uno y otro, que de momento, parece que están condenados a convivir.

Es evidente que los diarios digitales se pueden leer en cualquier lugar y dispositivo, sin más necesidad que la cobertura y la carga eléctrica. También es cierto que existen versiones gratuitas de casi todos, lo que permite leer varios y comparar opiniones y puntos de vista con gran facilidad. Aunque esta gratuidad, se ve lastrada por la publicidad. Una publicidad creciente, con formatos cada vez más complejos que incluyen videos que se disparan, enlaces a páginas diversas de compras, módulos que aparecen y desaparecen mientras leemos, y demás artificios que convierten a veces la experiencia de leer un artículo en algo farragoso y confuso, sobre todo en pantallas pequeñas. Por otra parte, algunos medios digitales empiezan a cobrar una cuota por algunos de sus contenidos y puede que eso sea una tendencia creciente.

La inmediatez es otro punto a favor de los diarios digitales. Sin la menor duda, una noticia llega mucho más rápido a nuestro móvil que al kiosco de la esquina. De ahí que la información digital sea el medio de comunicación preferido cuando se producen noticias inesperadas y de alcance: desastres naturales, terrorismo, dimisiones políticas, fallecimientos, etc. Pero donde la información digital alcanza todas sus ventajas es en la hemeroteca y el contenido relacional. Puedes leer una noticia y ésta te llevará a otra relacionada con el mismo tema, no necesariamente de ese día, y así sucesivamente. Igual que se puede buscar por tema, autor, u otras categorías. Es como tener todos los periódicos de varios años y acceder a sus noticias sin dificultad, según nuestros intereses. O al menos esa es la teoría.

El periódico en papel por el contrario, cada vez con menos publicidad y menos páginas, ofrece la experiencia de compartir en el momento, de leer a la vez con alguien, sin necesidad de wifi ni de dispositivo de ninguna clase. Esos periódicos, compartidos en los bares hasta el crucigrama, han tenido informado –y lo siguen haciendo todavía en muchos casos– a un buen porcentaje de la población, especialmente en el mundo rural. Claro que en paralelo al crecimiento de los digitales se ha ido produciendo un fenómeno de extinción de los puntos de venta, los tradicionales kioscos, lo que en muchos casos ha obligado a los lectores a pasarse al digital ante la dificultad de comprarlo en papel.

Seguramente las dos opciones tienen sus ventajas y son válidas y convivirán todavía un tiempo. Las personas mayores por su parte, no deberían desaprovechar muchas de las ventajas que ofrece la información online, para informarse, entretenerse y mantener entrenada y ágil la mente, a veces con contenidos específicos muy adecuados para sus necesidades, como esta misma cabecera  de Más Que Abuelos bajo la que escribimos este artículo.