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El imparable regreso del audiolibro

El audiolibro tiene un gran potencial para las personas mayores, aunque de momento su uso sea reducido

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Los primeros libros grabados en audio datan de los años 30 del siglo pasado y tuvieron su auge en la década de 1980, coincidiendo con la popularización de la cinta de casete. Luego, al tiempo que sus históricos soportes (vinilo, casete y CD), los audiolibros se eclipsaron. Ahora han vuelto con fuerza, de la mano de los teléfonos móviles y la distribución digital de contenidos (streaming).

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El imparable regreso del audiolibro

Los audiolibros son grabaciones digitales de un libro completo leído por un narrador profesional (a veces el mismo autor del libro) o por un grupo variable de actores, al modo de los seriales radiofónicos. Se reproducen en un teléfono móvil, una tableta, un reproductor MP3 o un PC, mediante cualquier aplicación para reproducir ficheros de audio.

Según los expertos, el atractivo del audiolibro es doble: por una parte, la inmediatez y facilidad de la reproducción (que permite escucharlo en cualquier lugar y mientras se realizan otras actividades); por otra, parece que las emociones que suscita escuchar la narración pueden superar incluso las percibidas a través de la lectura. De forma paradójica, la misma tecnología que está quitando tiempo y aficionados a la lectura tradicional (redes sociales, móviles, plataformas de vídeos en streaming) podría estar devolviéndole la vida al audiolibro, que no ha variado en lo sustancial (la magia de un libro leído, que recupera recuerdos de los cuentos infantiles que los padres leen a sus hijos antes de dormir).

En el despegue de este nuevo formato ha influido también la aparición y popularización en los últimos años de los podcasts que, sobre todo entre los jóvenes, han modificado el consumo de contenidos multimedia (vídeo, música, pero también todo tipo de programas). Los podcasts son grabaciones de audio o vídeo disponibles en internet, que se pueden reproducir en muchos casos de forma gratuita y en cualquier dispositivo; pueden ser originales o fragmentos de programas de radio o televisión ya emitidos, conferencias, actuaciones o cualquier otro evento.

En España, después de un frenazo en su incipiente regreso, sucedido en 2016, los últimos años han supuesto un crecimiento continuado en la producción y uso del audiolibro. En la actualidad, según el último barómetro de lectura elaborado por la Federación de Gremios de Editores de España, el 2,4% de los españoles afirman escuchar audiolibros frecuentemente. Según una encuesta de Storytel, la mitad de los usuarios escuchan 3 o más libros al mes y una media de 20 al año. Otra de las claves que puede explicar el creciente éxito del formato reside en la posibilidad de realizar otras actividades mientras se escucha, como viajar, pasear, hacer deporte, trabajos domésticos, etc. Sin embargo, según el citado informe, el mayor uso del audiolibro se produce de camino al trabajo (el 62%) y en la cama, a la hora de irse a dormir, lo que indica que el consumidor traslada el hábito de lectura convencional al formato de audio.

Los audiolibros pueden comprarse unitariamente (como sucede con los libros electrónicos), pero lo más frecuente es utilizar los servicios de las plataformas de streaming, que funcionan por suscripción, de forma similar a Netflix o HBO (una cuota mensual a cambio de acceso ilimitado). La más conocida posiblemente sea Storytel, una empresa de origen sueco que empezó en España hace dos años y tiene ahora en su catálogo más de 3.500 audiolibros en español.

El mayor consumo de audiolibros se da en personas de entre 35 y 45 años (40% del total), mientras que los mayores de 60 años se sitúan en un 12,5% y los de 70 apenas superan el 2,2%. Sin embargo los audiolibros constituyen una excelente alternativa para los adultos mayores. Desde la soledad hasta los problemas de visión y la artritis, hay una serie de debilidades, propias de la edad avanzada, que pueden impedir la acción de simplemente recoger, abrir y leer un libro. Si perderse en las páginas de un libro puede ser la mejor distracción frente al dolor, el aburrimiento, la soledad y muchos de los problemas a los que se enfrentan las personas mayores, los audiolibros constituyen la solución para aquellos que empiezan a tener limitado el acceso a la lectura a causa de las debilidades físicas.

Además, un audiolibro puede ser algo más que la versión hablada de un libro impreso; si está bien hecho, puede representar un nuevo medio de creación artística, entretenimiento y educación, capaz de aportar nuevas y más vívidas sensaciones.