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De cómo el virus nos empujó a Internet

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En un artículo anterior de masqueabuel@s se afirmaba que la llamada brecha digital se está reduciendo, lo que resulta lógico si se tiene en cuenta que los baby boomers (personas nacidas entre 1946 y 1964) están llegando ya a la jubilación y, sobre todo, que la pandemia ha incrementado notablemente el número de usuarios ocasionales de Internet, especialmente en el campo de las redes sociales.

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Estos datos representan un avance respecto a los de 2016 y pueden parecer esperanzadores; pero no conviene echar las campanas al vuelo, como nos ha recordado la exitosa campaña de recogida de firmas llevada a cabo recientemente por un jubilado español, en la que se pedía a las entidades bancarias mayores facilidades para el acceso de los mayores a las gestiones que antes se efectuaban en persona en las oficinas.

Cada vez es más bajo el número de personas mayores que carecen de acceso a las nuevas tecnologías y sufren por ello numerosos inconvenientes. Pero todavía son muchos. Recientemente, la Unión Democrática de Jubilados y Pensionistas de España (UDP) ha elaborado una encuesta para su Barómetro de Mayores UDP, que recoge la situación de los mayores en nuestro país respecto al uso de Internet y las tecnologías digitales en general, y a los datos de este estudio nos referiremos en este artículo. Como datos más relevantes, el informe establece que, en 2021, el 40,5% de los mayores de 65 años (es decir 3,8 millones de personas) no usaba ni conocía Internet.

Según la encuesta de la UDP, la mayor parte de quienes se declaran usuarios de Internet (85,1%) lo utilizan para intercambiar mensajes con familiares o amigos mediante SMS (aunque esto no es exactamente internet) y redes sociales como WhatsApp y otras. También lo usan para informarse, leer prensa, noticias, documentos, etc. El número de usuarios se reduce bastante para otras actividades en la red; así, el 54,6% lo utilizan para realizar gestiones bancarias, el 52,0% para gestiones sanitarias o sociales, el 38,6% para gestiones administrativas, y sólo el 36,9% para compras online o el 34,3% para participar activamente en redes sociales.

En cuanto al grado de dificultad que experimentan los usuarios de Internet para cada una de esas actividades, se observa que a la cuarta parte (26,4%) les resulta complicado realizar gestiones de administración (como la declaración del IRPF o el pago de sanciones); el 15,8% considera difíciles las gestiones de salud o sociales (como pedir citas sanitarias online), las gestiones bancarias (14,1%), realizar compras (13,2%) y las videoconferencias por Skype, Zoom o similar (10,1%).

Ya hemos visto que el porcentaje de personas mayores de 65 años que no usa Internet es del 40,5%; sin embargo, ese porcentaje crece aún más en determinados segmentos; así, las mujeres no usuarias representan el 49,5%; los mayores de 75 años el 55,4%; las personas que viven solas el 55,3% y quienes tiene un menor nivel formativo el 61,5%.

Más de una cuarta parte de las personas mayores que no usan Internet aseguran que no pudieron realizar alguna gestión cotidiana porque sólo se podía hacer a través de Internet o en una máquina (27,1%). En concreto, no pudieron realizar gestiones sanitarias o sociales (14,0%), no pudieron obtener información por teléfono siguiendo instrucciones de una máquina (13,3%) o no pudieron realizar compras online (7,7%).

En resumen: la brecha digital se reduce, aunque en buena medida gracias al propio avance originado por el relevo generacional (los nuevos jubilados tienen una mejor formación y experiencia tecnológica). Por otra parte, la pandemia ha originado un aumento de los usuarios ocasionales, que han descubierto y asumido las ventajas de Internet, aunque mayoritariamente en aspectos como la mensajería, la comunicación y la información. Como hemos visto, 3,8 millones de personas viven al margen de Internet, pero no pueden ser olvidadas en la atención de sus necesidades. Las personas mayores encuestadas reclaman sobre todo mantener algún tipo de asistencia presencial por parte de las Administraciones, servicios públicos, bancos o empresas de servicios, que les permitan realizar todas las gestiones que en la actualidad solo se presentan online.

Información realizada a partir del Barómetro de Mayores UDP: Informe Brecha Digital.

 

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