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Coreutas: atreverse a dar el cante

Conjunto de personas reunidas para cantar, regocijarse, alabar o celebrar algo.

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Una de las definiciones que ofrece la RAE para la palabra coro es “conjunto de personas reunidas para cantar, regocijarse, alabar o celebrar algo”. Cuando los coreutas, que así denomina la RAE a los miembros de un coro, son personas mayores, al regocijo y la celebración tendremos que añadir otras muchas ventajas, como las relaciones sociales, trabajo en equipo, autoestima o superación, que convierten a esta actividad en una de las más satisfactorias que se pueden realizar conforme se van cumpliendo años.

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Coreutas: atrévanse a dar el cante

Un coro es una agrupación de personas con diferentes voces que sumadas y bajo una dirección organizada son capaces de crear sonidos armónicos. No existe una voz que no tenga cabida en un coro, ni existen condiciones especiales de partida para poder pertenecer a un coro. Los coros formados por personas mayores pueden proporcionar resultados artísticos importantes por diversos motivos, más o menos casuales, como que los mayores disponen normalmente de más tiempo para dedicar a los ensayos y que cuando se involucran en una actividad lo hacen plenamente. Pero más allá de esto, los coros ofrecen a los coreutas importantes beneficios para trabajar contra la soledad y mejorar muchas habilidades sociales y personales en esta etapa de la vida.

Siempre se puede aprender. La motivación que se crea como grupo humano, la conciencia de sacar algo adelante entre todos es uno de los valores que con más fuerza manifiestan las personas que se han decidido a participar en un coro.

Como dice el saber popular “quien canta, su mal espanta” y, en efecto, cantar en grupo puede tener interesantes beneficios para la salud tanto física como emocionalmente. Una actividad que puede ser efectiva contra el estrés y la depresión, porque cantar aumenta los niveles de cortisol y de oxitocina, hormonas que ayudan a reforzar la autoconfianza y el nivel de bienestar personal. Algunos coreutas opinan también que al cantar se generan endorfinas, hormonas que producen sensación de placer.

Además, cantar nos puede ayudar a mantenernos en forma, ya que el control de la respiración es fundamental. Cantando debemos respirar más profundamente que si practicamos otros ejercicios, por lo que aumentamos nuestra capacidad aeróbica y tonificamos los músculos abdominales, intercostales y el diafragma. También obliga de alguna forma a trabajar la concentración y la memoria, ya que debemos aprendernos el repertorio.

Más allá del aspecto físico habría que valorar que en un coro se incorporan inconscientemente valores como el amor a la armonía, al orden y a la disciplina, tanto personal como colectiva, ya que para cantar todos juntos es precisa una gran coordinación: ir al mismo ritmo, seguir las pautas del director, afinar bien y escuchar al de al lado. Se refuerza así la cohesión social, la comunicación y la cooperación entre las personas que integran el grupo.

Siendo como es la soledad y la pérdida de relaciones sociales uno de los problemas fundamentales de la tercera edad, no podemos dejar escapar las ventajas que ensayos, actuaciones e incluso viajes pueden suponer para todos aquellos mayores que deciden convertirse en coreutas.

Además, cantar no tiene edad, y si se hace en grupos que no sean sólo de mayores,  se produce una interacción entre distintas generaciones que abre la mente y la manera de mirar el mundo; al pasar tiempo juntos se crea una relación enriquecedora y natural entre distintas generaciones.

Existen coros de toda clase de organizaciones y asociaciones, de centros de mayores, centros culturales, empresas e incluso dependientes de servicios sociales de comunidades y ayuntamientos. Quizá es hora de animarse, empezar practicando en la ducha y buscar un coro cerca de casa. Convertirse en coreuta solo tiene ventajas.

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