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Cómo obtener dinero de nuestra vivienda (I)

Casi un 87% de los mayores de 65 años en España tienen su vivienda en propiedad y, de ese total, el 68% la tiene libre de cargas. Sin embargo, a pesar de ese patrimonio, muchas personas mayores malviven con recursos económicos escasos.

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España es el tercer país de la Unión  Europea, después de Irlanda y Grecia, en cuanto a porcentaje de mayores que residen en una vivienda en propiedad. El porcentaje es mayor entre las personas que viven en zonas urbanas, donde la vivienda se ha revalorizado notablemente, frente a la población rural, y alcanza el 86% en el caso de parejas de mayores que viven juntos.

Este importante patrimonio inmobiliario contrasta con la debilidad de los activos financieros de esta población. Casi todas las personas mayores poseen una cuenta corriente o un depósito para realizar pagos, pero la media del saldo medio apenas supera los 2.000 euros; por otra parte, menos del 20% de los mayores disfrutan de cuentas no  utilizables (fondos, depósitos, etc.) y sólo un 6% disponen de planes  de  pensiones  privados. El panorama resultante es que, a pesar del patrimonio inmobiliario, muchas personas mayores tienen problemas para llegar con desahogo a fin de mes.

En líneas generales, el envejecimiento de la población está teniendo un fuerte impacto en la financiación de las personas mayores, ya que se está rompiendo el equilibrio entre la población mayor y los trabajadores que financian su jubilación, lo que pone en peligro la sostenibilidad del estado del bienestar. En la evolución de los recursos económicos de los mayores existen diversos factores negativos, como la disminución del ahorro, relacionado con la caída de los tipos de interés, la mayor dependencia de los beneficios sociales, la creciente diferencia entre salarios y pensiones y el reparto del posible ahorro generado a lo largo de la vida laboral en un periodo de tiempo más prolongado, debido al incremento de la esperanza de vida. La pensión de jubilación continúa siendo la principal fuente de ingresos en el 86% de los hogares españoles, pero el importe medio de las pensiones suele ser una cantidad inferior a la que se necesita para vivir. Así surge la posibilidad de utilizar fórmulas de conversión total o parcial del valor del patrimonio inmobiliario en forma de ingresos mensuales.

De esta forma, se podrían satisfacer las necesidades básicas y mantener un nivel de vida adecuado; además, gracias a las diferentes fórmulas existentes, el propietario puede elegir entre continuar viviendo en el inmueble o buscar una fórmula más adecuada a su situación (por ejemplo, una residencia).

La fórmula más conocida para convertir la vivienda propia en liquidez es la hipoteca inversa, que se creó hace diez años en España, aunque ha tenido poco éxito comercial. No obstante, existen otras opciones, como son las rentas vitalicias o la venta de la nuda propiedad, una opción ésta última muy interesante ya que se vende la propiedad del inmueble pero manteniendo el disfrute del mismo hasta el deceso del propietario.

En líneas generales, es importante que todos los propietarios que contemplen la idea de convertir en líquido parte de su patrimonio inmobiliario tengan bien presente el valor real de éste, para que tanto las expectativas de venta como las de crédito se correspondan con la realidad de los valores de mercado. También es básico tener en cuenta el grado de liquidez del inmueble en cuestión. En otro artículo se describen las fórmulas posibles para obtener liquidez, pero siempre es necesario, antes de tomar cualquier decisión, buscar un asesoramiento independiente (asistentes sociales, asociaciones de consumidores, etc.) que nos permita tomar la decisión más adecuada y evitar así sobresaltos y decepciones.

Artículo confeccionado con información del Instituto Nacional de Estadística.