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Cómo evitar la discriminación de las personas mayores

El informe de HelpAge España propone algunas importantes actuaciones para evitar la discriminación.

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Entre las conclusiones y recomendaciones que se proponen en el informe de HelpAge España (“La discriminación por razón de edad en España”), específicas para el contexto español, destacan los cambios normativos y la adaptación de los planes, estrategias y políticas públicas a la realidad social y características de las personas mayores.

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Cómo evitar la discriminación de las personas mayores

En otro artículo de Másqueabuelos (De los derechos de los mayores) se ha visto cómo con frecuencia se restringen los derechos de las personas de edad con la excusa de protegerlas de su propia vulnerabilidad. A este respecto, el informe de seguimiento de la Segunda Asamblea Mundial sobre Envejecimiento, de Naciones Unidas, relativo a la situación de los derechos de las personas de edad en todas las regiones del mundo, muestra su mayor preocupación en aspectos como la pobreza y la precariedad de las condiciones de vida, la discriminación por motivos de edad,  la violencia y el maltrato y la falta de medidas, mecanismos y servicios especiales.

El informe de HelpAge analiza la situación de los derechos de los mayores en España, en relación con la igualdad y la no discriminación, toma de decisiones, vida independiente, participación, violencia y abuso, salud, educación, empleo y seguridad en los ingresos y acceso a la justicia.

Sobre los resultados del informe llama la atención que numerosos organismos (entre ellos los españoles) no pudieron ofrecer resultados sobre el porcentaje de casos en los que se produzco discriminación por falta de datos, así como que la mayoría de los casos registrados se corresponden con quejas de personas mayores. El empleo es posiblemente el área más problemática, con quejas referidas a límites de edad en las ofertas laborales (explícitos o no), anuncios sobre ofertas de empleo, acceso al empleo y contratación, despido y jubilación forzada, así como algunos casos de acoso y discriminación en la promoción laboral.

También aparecen quejas por discriminación por edad respecto al acceso a seguros (viaje, vehículos a motor, pensiones, vida y salud) y servicios bancarios (créditos al consumo, tarjetas de crédito, préstamos, hipotecas y cuentas). En un porcentaje menor se registran quejas de discriminación en el acceso a una vivienda, protección social, prestaciones públicas sociales y salud.

Los temas que más llamaron la atención en la encuesta fueron el paternalismo y la infantilización de las personas mayores en distintos ámbitos, como el sistema sanitario (entre otras, expresiones condescendientes o explicaciones dirigidas a las personas acompañantes cuando el paciente es mayor), las actividades de ocio específicas para personas mayores (por ejemplo, comportamientos de los monitores con comentarios jocosos sobre la incontinencia urinaria o chistes inapropiados) o en la decisión sobre dónde, cómo y con quién vivir. También es preocupante la marginación y la invisibilización de las aportaciones que las personas mayores hacen a la sociedad, en concreto la infravaloración de las tareas de cuidados de los nietos que llevan a cabo, cuando lo cierto es que están cubriendo una necesidad social que, en muchas ocasiones, se les atribuye a los mayores como una obligación, por lo que incluso pueden llegar a sentirse explotados.

Son igualmente preocupantes las cuestiones relacionadas con la autonomía y la dependencia, en las que se manifiesta la falta de inversión pública en atención a las personas mayores (casi todos los servicios tienen carácter privado y un coste elevado), además de existir pocas opciones intermedias entre permanecer en la propia casa o ir a una residencia, salvo los centros de día, escasos fuera de las ciudades y casi siempre privados. Se destaca que el problema de la soledad afecta especialmente a las personas dependientes y que los servicios sociales se orientan básicamente a las necesidades de alimentación, aseo y al apoyo con la toma de medicamentos, pero sin prestar atención a la soledad.

Se pone de manifiesto así mismo que el nivel de quejas es bajo, lo que guarda relación con el hecho de que en muchos países el edadismo está tan arraigado socialmente que las propias personas mayores aceptan los supuestos de discriminación o ni siquiera los reconocen.

Por último, es necesario insistir en la diversidad y heterogeneidad del colectivo de los mayores, así como desarrollar otras formas de ocio y participación. También es preciso cambiar la idea que se tiene cultural y socialmente de lo que es una persona mayor, así como superar los estereotipos que se les atribuyen a este colectivo, que tan negativamente influyen en la efectividad de sus derechos.

Artículo confeccionado con datos del informe de HelpAge España “La discriminación por razón de edad en España. Conclusiones y recomendaciones para el contexto español desde un enfoque basado en derechos”.

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