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Cien vueltas por cien años

Recaudó 34 millones de euros para el Servicio de Salud británico tras dar 100 vueltas al patio de su casa.

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En Inglaterra le llaman Capitán Tom, el héroe de la lucha contra la Covid19; Thomas Moore, un veterano de guerra que ha celebrado su centésimo cumpleaños dando cien vueltas al patio de su casa con la ayuda de un andador. En dos semanas recaudó 34 millones.

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Cien vueltas por cien años

Esta pequeña historia ha puesto de manifiesto que la pandemia ha sacado a la luz lo mejor de muchas personas en lo que a solidaridad se refiere. Los medios de comunicación se volvieron locos con la hazaña de este anciano centenario, que se propuso completar cien vueltas a su casa antes de llegar a los cien años para lograr donaciones para el servicio público de salud británico (NHS, por sus siglas en inglés).

Veterano de la Segunda Guerra Mundial, en la que obtuvo el grado de capitán y varias medallas, Thomas Moore se propuso realizar la prueba con la ayuda de un andador  y en sesiones de 10 vueltas a un circuito de 25 metros en el jardín de su casa, en la localidad inglesa de Marston Moretain, cerca de Londres. El reto debía culminar el mismo día en que el militar jubilado cumplía cien años, en el mes de abril. Su objetivo inicial era notablemente modesto: recaudar 1.000 libras (unos 1.120 euros) con el objetivo de agradecer las atenciones recibidas del personal del NHS que lo atendió durante su tratamiento contra un cáncer de piel y una fractura de cadera, además de ayudar a la sanidad británica en la lucha contra la Covid19. En sus declaraciones posteriores a la prensa, el señor Moore confesaba incluso sus dudas iniciales respecto a la posibilidad de alcanzar esta cifra.

Sin embargo, sus expectativas (y las de sus familiares y amigos) se vieron ampliamente sobrepasadas gracias a las donaciones de más de 600.000 personas de todo el mundo que, a través de una página web de recaudación de fondos creada para la ocasión y en menos de un mes, permitieron sobrepasar el récord mundial de dinero recaudado en una marcha benéfica: más de 30 millones de libras esterlinas (33 millones de euros). Días antes del cumpleaños y cuando todavía seguía dando vueltas a su casa, ya se habían recaudado más de 15 millones; el señor Moore declaró entonces a la prensa que estaba abrumado por el eco obtenido y calificó el apoyo recibido como algo “completamente fuera de este mundo”.

La iniciativa de este jubilado centenario se completó con otra de un niño galés de ocho años, que también a través de las redes sociales puso en marcha una campaña para animar a los niños de todo el mundo a crear tarjetas de felicitación para el cumpleaños número 100 de Moore. El éxito de esta segunda iniciativa quedó atestiguado por las más de 140.000 tarjetas de cumpleaños que recibió el esforzado héroe del andador. Ante tal lluvia de tarjetas los funcionarios de Correos de Marston Moretain afirmaron que ni siquiera en Navidad habían tenido tanto trabajo.

Millones de británicos y muchas personas de otros países han mostrado su admiración hacia la gesta de Tom Moore, que incluso recibió un video de felicitación del primer ministro británico y una tarjeta de la reina Isabel II, además de un ascenso a coronel honorario y otros honores del Ejército. La imagen de Moore, un anciano pulcro y sonriente, con su andador y sus medallas en el pecho, fueron virales en las redes sociales, como puede comprobarse fácilmente si se busca su nombre en Google.

Moore, según sus declaraciones a diversos medios de comunicación, afirma que su longevidad (y su excelente forma física) quizá se deban a las gachas de avena que come en el desayuno o a levantarse cada día a las seis y media de la mañana y hacerse su propio té. Le gustaría poder viajar a otros países de Europa, a la India y a Estados Unidos, pero de momento parece conformarse con poder seguir dando vueltas en su jardín.

Esta meritoria hazaña, una historia de solidaridad poco usual en los tiempos que corren, tuvo su colofón en el mes de agosto, cuando Thomas Moore fue nombrado caballero (con tratamiento de Sir) por la reina Isabel, que rompió su aislamiento en el castillo de Windsor para recibir en persona al nuevo héroe de la pandemia y otorgarle el merecido honor. Eso sí, debido a su edad, el flamante Sir Thomas no pudo arrodillarse delante de la soberana como es preceptivo y la reina tuvo que ponerse de puntillas para el protocolario golpe de sable en los hombros. La entrañable escena de los dos ancianos en precario equilibrio puede verse en Youtube (https://www.youtube.com/watch?v=rCbFbT_Pglk).

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